Libertad y Derechos Humanos

    Existe una idea muy general de lo que son los derechos humanos. Se sabe acerca del Proceso de Núremberg en 1945, posterior a la Segunda Guerra Mundial, donde se castigó por crímenes contra la humanidad a varios generales nazis, dando lugar posteriormente a la Declaración Universal de los Derechos Humanos,  que fue adoptado por las Naciones Unidas hasta 1948. Desde entonces, nace el concepto de derechos humanos como lo conocemos y el derecho internacional cambia sustancialmente.

    Debe ser de sentido común el que los países occidentales y democráticos sean los que promuevan y defiendan estos derechos, dado que son los principales propulsores de su creación, asumiendo de la misma manera que los países con regímenes autoritarios y cuasi totalitarios—como Cuba, Corea del Norte o países musulmanes—son los que violan estos derechos, ya que, de entrada, se asume que la población bajo dichos regímenes no tienen derechos humanos por las obvias restricciones a la libertad de movimiento, de asociación, de pensamiento, de expresión, etc.

      Semejantes prejuicios pueden ser dañinos porque se acentúa el ojo crítico sobre estas naciones dictatoriales o de izquierda (como Cuba o Bolivia) y se dan los bajos niveles de esfuerzo por parte del Human Rights Watch y la Amnistía Internacional, que se encargan de velar por estos derechos a nivel global, para examinar violaciones a los derechos humanos en sistemas democráticos. Gracias a esto, muchas violaciones, por no decir la mayoría, terminan impunes y la gente damnificada y sin justicia, porque de hecho se violan los derechos humanos en países occidentales, y mucho.

     Se menciona con frecuencia a Corea del Norte, China y sobre todo Cuba como los países que sistemáticamente se dedican a violar derechos humanos, sin mencionar al Estado Islámico, pero, ¿qué hay de las atrocidades que se cometieron –o se cometen– en países democráticos? ¿o de los documentos con declaraciones de líderes norteamericanos que pondrían los pelos de punta a muchos procuradores de derechos humanos? Noam Chomsky en su obra Cómo funciona el mundo desvela un documento redactado por George Kennan, jefe del sector de planificación en el Departamento de Estado estadounidense en 1948: ‘‘(…) Debemos dejar de hablar sobre objetivos imprecisos e irreales como los derechos humanos, las mejoras en el nivel de vida y la democratización. No está lejos el día en que tendremos que empezar a aplicar conceptos más directos relacionados con el poder. Cuanto menos nos obstaculicen las consignas idealistas, mejor.’’ entre otras cosas. Sin duda los países autoritarios violan gravemente los derechos humanos, pero este fragmento del documento revela indicios de cómo puede la primera potencia mundial haber diseñado sus políticas de manera que se hayan violado igual o hasta más atrozmente los derechos humanos a partir de mediados del siglo pasado.

     El concepto bastante reciente de derechos humanos implica un fuerte cambio en las relaciones internacionales. Ahora existe una jurisdicción más grande por la que se deben regir, sin excepción, todos los estados-nación, y a la vez cambia el derecho internacional, porque ya no solo participan los estados en este sistema, sino también ahora los individuos. Otro factor que se ve afectado son si estos derechos humanos son completamente universales o relativos, dependiendo así de culturas y prácticas de diversas comunidades las cuales no ejercen estos derechos como se pretenden. Este es un tema que genera mucha controversia sobre si se deben cambiar las costumbres de esta gente o no, y si sí, cómo abordar el tema para que las comunidades no sientan tan fuerte el cambio.

     En el caso de Guatemala, hace poco tiempo hubo un juicio contra el jefe de estado durante un tiempo crítico en el conflicto armado del país en el siglo pasado, el general Ríos Montt. En este juicio se le acusó de crímenes contra la humanidad (algo así como a los generales nazis durante el Proceso de Núremberg). Durante el conflicto armado en Guatemala se violaron incontablemente los derechos humanos de la población, específicamente la indígena. Fueron objeto de masacres despiadadas y de violaciones atroces a sus derechos humanos. El esclarecimiento del tema sigue sin resolverse en su plenitud, pero en ese juicio se les reconoció a los indígenas el daño que le había causado el estado en aquel entonces, lo cual sirvió mucho para la reconciliación y el perdón. Casos como este demuestran que el reclamar y luchar por los derechos humanos, a su vez castigando a los violadores de estos, es un proceso importantísimo para el desarrollo humano de los países, y sin duda demuestra que la lucha a favor de los derechos humanos está lejos de terminar, pero es una lucha que no se puede dejar de pelear.

Edgar Gutiérrez.

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