Guatemala 2016, retos post primavera ciudadana

     El jueves 14 de enero de 2016 tomará el mando el quincuagésimo Presidente constitucional de la República de Guatemala, el icónico Jimmy Morales. Encomiado por unos y vilipendiado por otros, lo cierto es que más allá de ser un outsider que se benefició de la ebullición ciudadana en 2014, va a ser el mandatario con el mayor grado de legitimidad de la era democrática. Representa al guatemalteco promedio, cristiano, conservador, educado y de clase media.

    Jimmy Morales afrontará grandes retos para poder sacar a flote el Estado que le ha legado el gobierno del PP, que en pequeña medida el gobierno de transición ha intentado sanear. Su primer objetivo debe ser reducir, hacer más eficiente y transparentar el gasto público. Además, acabar con las mafias sindicales y la burocracia ineficiente para poder darle al Estado una nueva imagen; junto incrementar la moral fiscal y conducirle por el camino de la buena administración. Acordaos que nadie sensato gasta más de lo que tiene, máxime cuando se trata de administrar dinero ajeno.

     Otro de los retos es el trabajo con el Legislativo. El equipo de Morales se ha retirado de la discusión del presupuesto 2016. Tengo mis serias reservas acerca de ese retiro, no creo como la mayoría que simplemente no le interese, sino que el cabildeo legislativo ha llegado a tales niveles que los congresistas distritales del fracasado PP, y del fallido LIDER brindarán su apoyo incondicional a Morales a cambio de poder canalizar recursos del Listado Geográfico de Obras a sus respectivos distritos. Si los delegados de Morales en las relaciones con éste órgano del Estado son lo suficientemente eficientes, no tendrá dolores de cabeza para impulsar su agenda legislativa.

    Otra arista a considerar gira en torno a dos problemas: la seguridad y la generación de empleo. El alcance del primer objetivo es requisito para el siguiente. Para poder atraer inversión extrajera no es necesaria la existencia de privilegios mercantilistas que les conceden exoneración de impuestos a determinadas industrias. Por el contrario, se necesita que se den las condiciones de seguridad que les aseguren a los inversionistas que su propiedad y su vida van a estar bajo resguardo. Además de ello es necesario tratar de disminuir los costos de transacción, que no solo desincentivan la inversión, sino que los trámites en la burocracia son el génesis de la corrupción, y tienen al 70% de la economía nacional en la informalidad porque el costo de pasarse a la formalidad para tributar es muy alto.

    Esto y más le espera al señor Morales en su escritorio. Encontrar la forma de elevar el nivel de vida de los guatemaltecos, propiciar las condiciones necesarias para la generación de riqueza y mejorar los modelos institucionales para la proveeduría de servicios públicos como salud y educación. En mi humilde consideración creo que va a tener el suficiente respaldo popular para llevar por buen camino el cambio en las reglas del juego y la estructura institucional. Lo bueno de la situación es que la clase política se está renovando, están comprendiendo que son servidores públicos. Los ciudadanos están atentos a lo que pasa y deja pasar en el gobierno, siempre pendientes de la actividad estatal, velando por la salvaguarda de nuestras libertades que de seguro permanecerán intactas si nuestros gobernantes no desean que en 2016 #RegresemosALaPlaza.

Invitado: Danilo Carías.

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