Los tiempos de Ubico

     Ay mijo, pero si hubieras vivido en los tiempos de Ubico. Ahí sí había orden. Podías salir sin miedo a las calles, no habían ladrones, ni todas estas mafias…

     Jorge Ubico fue electo Presidente de Guatemala en 1931. Postulante único, se presentó en el momento necesario para la empresa estadounidense UFCO, la cual, junto a Estados Unidos, le brindaron su apoyo y permitieron que asumiera el poder sin reclamos. Gobernó de manera autoritaria y extendió su gobierno hasta el año de 1944 con el apoyo de una Asamblea Legislativa obediente a sus ordenes.

     Es ampliamente recordado por una serie de aspectos positivos: el orden y seguridad de los que se gozaba (a todos los ladrones se les fusilaba). Logró estabilidad en las finanzas del estado y redujo el gasto público. Creó la Contraloría General de Cuentas, para combatir la corrupción. Además, impulsó nuevas obras públicas que favorecían la industria agrícola.

     Sin embargo, estos beneficios tenían sus costos: gobernaba de manera autoritaria y centralizada, tomaba todas las decisiones, era severo (enviaba al paredón) con sus opositores políticos, censuró la libertad de prensa y anteponía el orden, antes que la libertad.

     Traigo a colación el gobierno de Ubico, por su relación con la conclusión a la que Simón Bolívar llegó; quien inició promoviendo el federalismo y la democracia, pero terminó creyendo en un gobierno centralizado y autoritario. Decía… Estoy convencido de que América solo puede ser gobernada por un hábil déspota… [no podemos] permitirnos poner a las leyes por encima de los líderes y a los principios por encima de los hombres. 

     Bolívar mencionaba que no se podía instaurar un gobierno representativo y con participación ciudadana, porque la población carecía de los valores “morales” necesarios. Recetaba un gobierno como el que Ubico practicó en Guatemala. Pero, ¿tiene lógica que la desconfianza en los principios de los ciudadanos sea solucionada con la autoridad y discreción única de uno más de ellos?

      Esto me produce malestar, porque a pesar de que han pasado más de 70 años desde que Ubico renunció a su cargo, por presiones sociales (que condujeron a la Revolución del 44), aun continúa gobernando… no Ubico, pero sí la inclinación a querer un gobernante que nos guíe cuasi-autoritariamente. Vivimos en una contradicción, porque nuestras tradiciones e inclinaciones nos conducen a querer ese líder fuerte que nos guíe, y a la vez, no queremos que alguien sobreponga su autoridad sobre nosotros. Algo así como que: queremos comernos el lado de la galleta “chiki” que tiene chocolate, pero no el que no.  Continuamos anhelando todos los beneficios que trajo un Ubico a nuestro país, pero, omitiendo la falta de libertades y el fuerte autoritarismo que esto requería.

¿Será que continuaremos condenados a preferir el orden, por sobre la libertad?

Diego Monterroso

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