La Centroamérica que nunca será

    Hace unos meses, me sentía muy entusiasmado por la implementación de una unión aduanera entre Guatemala y Honduras. Hoy, me siento mucho más escéptico ante la situación.

     En primer lugar, el flamante Congreso guatemalteco ni siquiera se tomó la molestia de conocer el Protocolo en el Pleno, por lo cual no fue posible que se materializase la unión este mes. Para lo único que ha servido la posibilidad de la unión es para que Otto Pérez y Juan Orlando Hernández se promocionaran en la Cumbre de la OEA en Panamá, en donde ambos alardearon del gran logro de ser la única unión aduanera en toda América. Sin embargo, una vez más, la mediocridad de nuestra clase política ha hecho que se retrase la implementación de algo que podría ser el inicio de un desarrollo económico mucho más amplio en nuestra región.

      Tengo muchas dudas en cuánto a qué tan beneficiosa será la unión aduanera. En primer lugar, solo el 79% de los 6500 productos que se comercian entre Guatemala y Honduras podrá trasladarse libremente entre ambos países. Como no es para sorprenderse, los privilegios de empresas como la Cervecería Centroamericana, Ambev, Cementos Progreso y Anacafé continuarán en nuestro país. Lo mismo en cuanto a los grupos hondureños privilegiados.

     Estoy plenamente convencido que la unión aduanera pasó a ser algo para promocionarse políticamente; en lugar de en verdad buscar atraer más inversión. Lamento profundamente el que se haya perdido la posibilidad de romper con ese mercantilismo que tanto ha atrasado las economías centroamericanas.

    No es suficiente una unión aduanera entre Guatemala y Honduras. Es sumamente necesario que El Salvador y Nicaragua también se unan. Considerando que Honduras tiene una industria poco desarrollada, la ruta por donde pasa la mayoría del comercio en Centroamérica es por El Salvador, además de ser una ruta mucho más corta entre los mejores mercados de la región (Guatemala y Costa Rica). Centroamérica se va a volver mucho más atractiva para la inversión cuando se pueda trasladar libremente mercadería desde la Ciudad de Guatemala hasta el Canal de Nicaragua (que ya está en construcción). Tristemente, a como va la cosa, estoy seguro que van a pasar décadas para que podamos ver una unión aduanera que incluya al 100%de los productos que se comercializan entre los países miembros del CA-4.

Otro terrible problema es la política exterior de Nicaragua, sumamente incoherente

      Es contradictorio el estar construyendo un canal para abrirse al mundo, mientras que al mismo tiempo no se deja pasar a los migrantes cubanos varados en la frontera de Peñas Blancas, aun sabiendo que Honduras ya aseguró que sí los va a dejar entrar a su territorio. Lo único que demuestra el Gobierno de Daniel Ortega es su apoyo incondicional al régimen de los Castro. Lo que no ve Ortega es lo mucho que está perdiendo con su posición, puesto que es muy poco lo que Cuba le puede ofrecer a Nicaragua, comparándolo con los grandes beneficios que le traería mejorar sus relaciones con Costa Rica.

Se perdió una oportunidad histórica. La oportunidad de que Costa Rica por fin tuviera una mejor relación con los países del CA-4.

      El Presidente Solís siempre había mostrado su interés por involucrar más a Costa Rica en el SICA y en el Parlacen. No obstante, luego de la situación que se está viviendo, el costarricense en general tiene una postura muy clara en cuanto a Centroamérica. El tico en general, con toda razón, ve al SICA y a Parlacen como un gasto innecesario de la recaudación fiscal. De igual forma, huyen de la posibilidad de que se replique el modelo de la Unión Europea en Centroamérica, por las altas posibilidades de que la violencia y la pobreza se trasladen a su país, lo que obligaría a aumentar los gastos en seguridad.

   El que más perdió fue Nicaragua, puesto que de ahora en adelante seguramente ni siquiera se discutirá en San José la posibilidad de dejar de pedir el requisito de visado para los nicaragüenses que quieran ir a trabajar a Costa Rica. Centroamérica en general también perdió, porque el tener una sola aduana desde Guatemala hasta Costa Rica hubiera sido sumamente beneficioso para la industria y el turismo.

En cuanto a Belice y Panamá, creo que sería interesante considerar involucrarlos en el proyecto de la unión aduanera.

     Al estar en la frontera entre Guatemala y Belice, uno ve rótulos que promocionan a Belice como un puente entre el Caribe y Centroamérica, lo cual es verdad, si consideramos que su costa norte es el punto más cercano de Centroamérica con el Caribe. A pesar de esta gran ventaja, Belice está muy lejos de ser beneficioso para Centroamérica.

   El primer obstáculo es su ridícula burocracia, puesto que se necesita que un representante del gobierno firme la autorización para que los buses turísticos y los camiones de transporte de mercadería pasen. Si éste representante decide ausentarse de sus labores, hay que esperar a que se le dé la gana regresar para poder pasar. En suma, las carreteras beliceñas son terriblemente malas, por lo que la genialidad de que al momento que República Dominicana se uniese a la unión aduanera, pudiendo exportar e importar productos sin aranceles desde y hacia el país caribeño, se ve muy lejana.

  Sería muy beneficioso que Panamá formase parte de una unión aduanera centroamericana. El tener un mercado de 50 millones de personas entre México y Colombia sería muy llamativo para los inversionistas. Sin embargo, primero se necesita que Nicaragua y Costa Rica arreglen sus diferencias; únicamente una unión aduanera entre Costa Rica y Panamá (que no está muy lejos de concretarse) casi no tendría efectos económicos relevantes.

    Mientras tanto, los beneficiados son los traficantes de personas y los criminales en general. Al no haber un plan de seguridad incluido en el proyecto de la unión aduanera, la ruta del tráfico de personas que viene de Sudamérica se desviará hacia Honduras, para llegar directamente a México. Al mismo tiempo, si se agrega El Salvador, y no se combate conjuntamente a las pandillas, Guatemala y Honduras se van a llenar de más pandilleros en pocos meses.

    Ante tal situación, la Centroamérica que tanto soñó Francisco Morazán, nunca será; al menos no hasta que se resuelvan los problemas que indiqué anteriormente, entre muchísimos otros.

Luis Fernando Salazar

Imagen extraída de: http://dosmagazine.com/es/tag/centroamerica/feed/

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