Reforma a la Ley Electoral, para calmar al pueblo…

Un axioma de la teoría electoral es que los actores políticos se resistirán a cambiar las estructuras que les brindan poder – Peter Siavelis[1].

Una de las demandas ciudadanas, desde el año pasado, ha sido la reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP) de Guatemala; con la finalidad de mejorar el sistema político actual; sin embargo, esta necesidad no ha tenido éxito por varios motivos. En este artículo los analizaremos y veremos rápidamente hacia dónde se dirige la propuesta.

A pesar de que son muchas las razones que no nos permiten tener éxito con la reforma electoral de nuestro país, podemos resaltar tres: (1) el sistema electoral de un país es únicamente un engranaje de los muchos que conforman el sistema político, y un cambio en él no significa la solución a todos los problemas—a veces hasta empeora—. (2) Las propuestas de reforma, si bien son un avance, únicamente serán una fachada de solución que a mediano y largo plazo no solucionarán ¡nada!, porque no atacan los problemas a raíz. (3) Los encargados de dirigir y aprobar la reforma son los diputados del Congreso de la República, en conjunto con la Corte de Constitucionalidad, y es razonable que no permitirán la aprobación de artículos que afecten sus estructuras de poder.

Los artículos más relevantes[2] hasta la fecha aprobados no han sido más que formalismos que en la práctica “se les puede dar la vuelta”, como la prohibición de recepción de financiamiento de personas condenadas por hechos ilícitos, y establecer destinos específicos al financiamiento público y privado que reciban los partidos.

Los artículos rechazados han versado en relación al aumento de requisitos de organización de los partidos políticos en los departamentos y municipios; así como la prohibición de nepotismo; y los relacionados con otorgarle más autoridad al Tribunal Supremo Electoral (TSE). Vemos que todos eran una amenaza para los partidos políticos.

Los artículos pendientes, que son los más relevantes, porque la población los ha demandado, son los relacionados con: la validez jurídica del voto nulo; una cantidad de diputados estática; el castigo al transfuguismo; y la paridad de asignación de curules para hombres, mujeres e indígenas.

Es evidente que estos artículos aparentan ser la solución al sistema, pues amenazan el status quo de los partidos políticos y del sistema electoral guatemalteco; es por ello que todos creeríamos que los diputados los rechazarán. Sin embargo, es muy probable que los aprueben… ¿Por qué, si esto les restaría poder?… La verdad es que no, pues:

  • Para que el voto nulo sea efectivo debe obtener una mayoría absoluta, que es el 50% + 1 de los votos, algo que ningún presidente en la historia democrática ha logrado, por lo que esto no preocupa a los legisladores.
  • Establecer una cantidad de diputados estática, reducirá la representatividad con el aumento demográfico, y nos alejará más de nuestro representante. Además, los diputados tendrán más poder en sus manos.
  • Si se prohíbe el transfuguismo, y tomando en cuenta la poca lealtad partidaria que posee nuestro sistema, es evidente que los diputados de diferentes partidos formarán coaliciones “bajo de agua” y superarían el problema del transfuguismo sin incurrir en un delito.
  • La paridad en la postulación de candidatos por género y etnia que se busca generar, será nula porque la magnitud de nuestros distritos electorales (magnitud media es de 6.58[3]) es demasiado pequeña como para conseguir un efecto favorable.

Lo anterior nos demuestra que las propuestas de reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, no pretenden generar un cambio positivo en el sistema político guatemalteco. La creencia de que el sistema político se solucionará con reformar el sistema electoral, es errónea, pues existen muchas otras falencias que atacar. Asimismo, existe una enorme divergencia entre las soluciones que se están proponiendo y los verdaderos problemas del sistema. Finalmente, es imposible confiar en que las autoridades legislativas harán reformas que les afectan directamente. Es por ello que las reformas a la Ley Electoral, evidentemente tienen como finalidad única… calmar al pueblo.

Ante esto, no debemos conformarnos con cambios tan irrelevantes, debemos esforzarnos por hacernos escuchar para imponer presión en los legisladores y obligarlos a hacer verdaderos cambios.

Diego Monterroso

 

[1] Frase de Peter M. Siavelis en “Chile: The Unexpected (and Expected) Consequences of Electoral Engineering”

[2] Información sobre los artículos de la Reforma Electoral extraída de “Paridad y Pauta son freno a la ley” Prensa Libre,del 14 de Marzo del 2016.

[3] Brolo, Javier (2013). El tamaño importa. Variaciones por distrito en elecciones legislativas de Guatemala (1984-2011). Ciudad de Guatemala. Asociación de Investigaciones y Estudios Sociales (ASIES).

Imagen extraída de: http://brujula.com.gt/propuestas-de-reformas-lepp/

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3 thoughts on “Reforma a la Ley Electoral, para calmar al pueblo…

  1. Gracias Fernando. Tomando en cuenta la complejidad que requiere proponer una solución eficaz, quise analizar la situación actual del sistema electoral para sentar algunas bases de las cuales partir. Ahora es tiempo de proponer con fundamentos. Saludos,

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