Gestión a ciegas

Parte del trabajo de la ciencia política es la elaboración de políticas públicas a partir de los datos existentes sobre determinados problemas sociales. Pues en el país de la eterna primavera esta tarea de los politólogos, o de los mortales interesados en el tema está cuesta arriba, debido la inexistencia de fuentes confiables que brinden indicadores básicos para poder elaborar una política acorde con la realidad próxima de los ciudadanos.

En los últimos años, muchos se han opuesto a la elaboración de un censo nacional debido a que este incrementaría el número de diputados del Congreso de la República. Pues ahora, con la reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, este peligro dejó de existir y quedaron las puertas abiertas para que el Instituto Nacional de Estadística (INE) cumpla con una de las pocas funciones que realmente sirven a la sociedad.

En el campo de la gestión municipal, la situación es abrumante, el único dato del que disponen los alcaldes –o del que les interesa disponer- es el padrón electoral. Los índices de analfabetismo, ingreso per cápita, cantidad exacta de habitantes, acceso a agua potable, principales actividades económicas y empleo formal son casi inexistentes.

A pesar de que el centralismo imperante los mantiene con las manos atadas en cuanto a los dos factores que realmente podrían incidir en la atracción de inversión y empleo, como lo son la rigidez laboral y la carga impositiva; el contar con data confiable en otros campos les permitiría incidir positivamente en la creación de una atmósfera medianamente aceptable para el emprendimiento, el desarrollo de las actividades comerciales y la implementación de alianzas público-privadas que puedan potenciar el acceso a créditos, tecnificación agrícola y capacitación en distintas áreas.

Es importante la formación de una tecnocracia capaz de identificar soluciones para problemas en pequeña escala, pero a la vez dotarles de las herramientas necesarias para el desarrollo de una labor consciente y responsable. Quizá el resultado del análisis de los datos sea que la gramilla del Estadio Municipal, el cierre de Feria o el Super Convivio no deben ser prioridades de gestión municipal. Ojalá el panem et circenses pasara a segundo plano, y los jefes ediles comenzarán a pensar en las próximas generaciones, no en las siguientes elecciones.

 Danilo Carias

Vista de la Municipalidad de Guastatoya, El Progreso. Foto cerigua.org.

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