Una lata de sardinas

Luis Ramírez

Con las recientes capturas de los implicados en casos de corrupción en Guatemala, las cárceles están recibiendo más reos que de costumbre. En el centro de detención Mariscal Zabala, hubo la necesidad de tender carpas para los nuevos reos y como la situación dentro de la cárcel es tan mala en cuanto a provisión de alimentos, permitieron a Omar, el exjefe de la Superintendencia de Administración Tributaria, vender almuerzos en su comedor conocido como “El Rincón de Omar” a veinticinco quetzales.[1]

En una noticia de finales del 2015, establecieron que las cárceles, en general, superan su capacidad en un 243%.[2] La crisis en el sistema penitenciario es evidente. Las cárceles son como latas de sardinas oxidadas, con pescados podridos y mal olientes que no tienen espacio para ninguna sardina más. Y como si fuese poco, la separación de reos por delitos es nula, tienen compartiendo celda a personas altamente peligrosas (asesinos, secuestradores, violadores, etc.) con personas que cometieron delitos menores (hurto, conducir imprudentemente, etc.).

Por otro lado, la delincuencia dentro de las cárceles pareciese ejecutarse con más facilidad que fuera de ellas. En muchas, los líderes extorsionistas montaron call centers dedicados a realizar llamadas para exigir cuotas que luego recogen los aún libres. Además, la mafia y el control de las cárceles cae en manos de los reos que están aliados con los guardias de seguridad. Un ejemplo de ello es Byron Lima.

Recientemente escuché un caso de un joven que fue detenido por problemas con policías locales y  trasladado a una cárcel en Petén. Antes de ingresar, el abogado apoyándolo le recomendó comprar una “talacha” (derecho de protección) para evitarse problemas dentro del centro de detención (que costaba Q3,000 aproximadamente); no lo compró porque solo estaría una noche mientras resolvía su situación. Ya dentro, los reos lo obligaron a desvestirse, dejándolo en calzoncillos, y mientras lo amenazaban con cuestiones que van desde violación hasta asesinato, fue obligado a limpiar el piso de los baños. En el momento de hacerlo, un preso se le acercó y sin razón alguna le propició una paliza. Lo más trágico es que todo el suceso fue frente al policía a cargo del establecimiento.

Los proyectos de creación de nuevas cárceles que anunció el Ministerio de Gobernación vienen muy tarde y es un esfuerzo mínimo. Se debe apresurar la creación de nuevos proyectos, y priorizar hacerlo. No obstante, de la mano de los proyectos, deben reformar los sistemas actuales, profesionalizar a las personas que fungen dentro y fortalecer los programas de reinserción social.

Guatemala tiene una lata de sardinas podrida, rebalsada y oxidada con la que debe liderar, pero parece que los sucesos y la delicada situación actual no son motivación para generar cambios, ¿Hasta cuando se movilizarán para solucionar este grave problema? Si en dado punto la problemática continúa, se podría tomar en cuenta una privatización, parcial o total, de los sistemas penitenciarios, tomando como ejemplo otros sistemas vigentes en otros países; o se podrían crear nuevos proyectos financiados y administrados por entes privados. En fin, se debe resolver ya.

[1] http://www.prensalibre.com/guatemala/justicia/reos-del-mariscal-zavala-duermen-en-carpas-de-plastico

[2] http://www.prensalibre.com/guatemala/prisiones-hacinan-a-12-mil-reclusos

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