No al individualismo

Entro a lo que sin duda ha de ser uno de los peores aeropuertos de América Latina. Estuve sin aire acondicionado y sin wi-fi (a excepción de los breves minutos que estuve en el lounge “Los Añejos”), entré a un baño en el que solo un lavamanos tenía agua; y no había mucho que ver, puesto que la mayoría de locales son propiedad de “La Riviera”, y evidentemente todos estaban cerrados.

Me tocó correr de una puerta a otra en un aeropuerto de Florida, para lograr llegar un vuelo directo a Atlanta que se había atrasado, y que al final me ahorró dos o tres horas de viaje.

En las ya más de dos semanas que llevo aquí, hay algo de la forma de vida del lugar que más ha llamado mi atención. No me tomó mucho tiempo darme cuenta del individualismo predominante en la cultura estadounidense, que en muchos casos se extiende también a los inmigrantes que llegan de diversos lugares.

El ritmo de vida es tan rápido; y la gente se mantiene tan ocupada, que es muy difícil llegar a conocer a alguna persona que genuinamente se preocupe por alguien que no sea de su círculo familiar más cercano. En general, todo se maneja de manera sumamente impersonal y es complicado formar vínculos de amistad con la gente.

Para entrar un poco más en contexto, los jóvenes en Estados Unidos se empiezan a mantener prácticamente solos desde edades mucho más tempranas que sus contrapartes en Latinoamérica. Esto evidentemente conlleva que trabajen por lo menos en empleos de media jornada mientras estudian, limitando su tiempo libre y sus energías al mínimo. La consecuencia es que cada uno vive en su propio mundo, aislado en muchas ocasiones de las personas que los rodean.

El costo de ser independiente desde muy joven es alto, puesto que el Estado de bienestar gringo no es como el escandinavo, por lo que cada quien se paga su renta, su transporte (si es un vehículo privado debe contar con un seguro obligatoriamente) y su educación. No hay rentas mínimas básicas de ningún tipo y enfermarse es ridículamente caro, por lo que también se debe contar con seguro médico.

Lo más duro es ver en algunas de las calles de Georgia a connacionales que tienen cara de estar completamente desubicados. Solo puedo imaginarme lo difícil que ha de ser llegar a un país sin conocer el idioma y sin tener a nadie que se preocupe por cómo se está; el choque cultural ha de ser realmente difícil de asimilar.

Por fin entendí porqué Tocqueville defendía al individuo pero aborrecía el individualismo. Los derechos individuales siempre se deben de proteger, pero el individualismo extremo no. La vida en comunidad y la interacción con los demás también son necesarias para desarrollarnos como personas.

Algo que no debemos perder los latinoamericanos es esa vida tan amigable que llevamos, lo que se traduce en una facilidad mucho mayor para formar lazos estrechos con las personas que conocemos, sintiéndonos menos aislados. No podemos olvidar que el sentirse aislado puede llevar a graves consecuencias psicológicas, que luego se pueden llegar a convertir, en el peor de los casos, en brutales asesinatos en masa.

Mientras tanto seguiré disfrutando de la vida en una ciudad tan maravillosa como lo es Atlanta, esperando conocer más lugares y sobre todo, más personas.

Luis Fernando Salazar Rosas

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