Guatemala necesita eficientes políticas públicas

Luis Ramírez.

Hace unos días tuve la oportunidad de estar en una plantación de loroco ubicada en Escuintla. A la hora de cortar algunas flores, conocí a José Manuel, un joven de dieciséis años de edad que actualmente cursa segundo básico. Conforme fuimos platicando, me contó que es uno de ocho hermanos (cuatro hombres y cuatro mujeres) y que por falta de recursos en su casa debe trabajar diariamente de siete de la mañana a dos de la tarde en la plantación para poder ayudar en su casa y auto sostenerse. Luego, se dirige a su escuela, donde recibe clases de tres a seis. Por otra parte, me comentó que uno de sus hermanos se acaba de ir a vivir a la capital para poder mantener a sus dos hijos. ¿Cuántos años tiene su hermano? Dieciocho.

Tras conocer a José Manuel y su familia, me pude dar cuenta la falta de prioridades y la escasa preocupación por políticas públicas eficientes por parte de los gobiernos que han regido desde el comienzo de nuestra era democrática. Gran parte de los problemas de Guatemala recae en el poco cuidado que tienen muchas familias en el interior respecto a la cantidad de los hijos que tienen y ésta es una de las causas por las cuales las pocas escuelas y los contados centros de salud públicos se mantienen llenos, en mal estado y con pocos recursos.

El gobierno guatemalteco debe seguir una lista de prioridades a sabiendas del déficit fiscal que se maneja año con año. Existen varios ejemplos de superación y desarrollo de países que decidieron invertir esfuerzos y recursos en sectores como el de educación y salud. En el índice de desarrollo humano, donde se toma en cuenta: vida larga y saludable, educación y nivel de vida digno, Guatemala el año pasado ocupó el puesto 128 y nuestro vecino Costa Rica el 69, dejando más que claro que no invierten en esos sectores y sí es posible hacerlo.

Si se redujeran los gastos en otros ministerios, reconociendo las limitaciones (pues mucha gente trabaja en ellos y tienen cuentas por pagar) y se aumentara en la medida de lo posible el presupuesto de los ministerios de Educación y Salud, seguro las cosas mejorarían. Eso sí, el aumento de presupuesto debe de ir de la mano de fiscalizaciones fuertes, análisis de los gastos actuales, limpias de corrupción y nuevas políticas públicas. Sin embargo, esas políticas públicas no deben ser un copy y paste de otros países, dejemos a un lado el caligrafismo[i] y comencemos a desarrollar políticas públicas adaptadas a nuestra realidad y capacidad. Asimismo, antes de llevarla a cabo a nivel país, se debe probar con un plan piloto en algún sector, donde se puede analizar la efectividad. Ahora bien, la voluntad, el esfuerzo y el compromiso de la burocracia y la clase política en Guatemala para mejorar el país a pasos contados, debe echarse a ver y por el momento no hay siquiera alguna señal de ello.

[i] Palabra utilizada por el argentino Alberdi en el siglo XIX para burlarse de los intentos en Latinoamérica por salir del retraso y los problemas, copiando modelos europeos totalmente inadaptables a los países latinos.

 

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