Can lawyers successfully reconcile the periodic conflict between personal beliefs and professional expectations?

“Y el SEÑOR dijo: El clamor de Sodoma y Gomorra ciertamente es grande, y su pecado es sumamente grave. 21 Descenderé ahora y veré si han hecho en todo conforme a su clamor, el cual ha llegado hasta mí; y si no, lo sabré. 22 Y se apartaron de allí los hombres y fueron hacia Sodoma, mientras Abraham estaba todavía de pie delante del SEÑOR. 23 Y Abraham se acercó, y dijo: ¿En verdad destruirás al justo junto con el impío? 24 Tal vez haya cincuenta justos dentro de la ciudad; ¿en verdad la destruirás y no perdonarás el lugar por amor a los cincuenta justos que hay en ella? 25 Lejos de ti hacer tal cosa: matar al justo con el impío, de modo que el justo y el impío sean tratados de la misma manera. ¡Lejos de ti! El Juez de toda la tierra, ¿no hará justicia? 26 Entonces el SEÑOR dijo: Si hallo en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo el lugar por consideración a ellos. 27 Y Abraham respondió, y dijo: He aquí, ahora me he atrevido a hablar al Señor, yo que soy polvo y ceniza. 28 Tal vez falten cinco para los cincuenta justos, ¿destruirás por los cinco a toda la ciudad? Y El respondió: No la destruiré si hallo allí cuarenta y cinco. 29 Abraham le habló de nuevo, y dijo: Tal vez se hallen allí cuarenta. Y El respondió: No lo haré, por consideración a los cuarenta. 30 Entonces Abraham dijo: No se enoje ahora el Señor, y hablaré; tal vez se hallen allí treinta. Y El respondió: No lo haré si hallo allí treinta. 31 Y Abraham dijo: He aquí, ahora me he atrevido a hablar al Señor; tal vez se hallen allí veinte. Y El respondió: No la destruiré por consideración a los veinte. 32 Entonces dijo Abraham: No se enoje ahora el Señor, y hablaré sólo esta vez; tal vez se hallen allí diez. Y El respondió: No la destruiré por consideración a los diez”.

-Génesis 18:20-32

Al escoger la abogacía como carrera los abogados se topan con varios obstáculos. Los problemas empiezan desde el primer día, cuando preguntan: ¿qué es el Derecho? Y siguen cuando, a punto de terminar la carrera de obstáculos, aún no sabes definirlo.

En tiempos antiguos nuestra carrera era una de honor, no existía en la antigua Roma un Cicerón que pidiera a cambio de sus discursos una remuneración dineraria. La abogacía se encontraba dentro del arte de la retórica. El don de adornar las palabras y expresarlas con convicción no era concedido a cualquiera.

En tiempos actuales las cosas han cambiado. Ya nadie hace nada por amor al arte –que quien lo hace no se ofenda-. Sin embargo ser Abogado acarrea un gusto por lo político y lo justo, lo moral y lo bueno. Escoger ser abogado y gustar de una carrera con tanta trayectoria significa de alguna forma que buscas un balance, que aprecias la justicia aun cuando definirla sea tan complicado. Ser abogado no significa necesariamente ser esquemático ni tener la memoria bendita, pero sí requiere un cierto amor por lo que es bueno y justo.

El problema surge al momento de tratar de definir qué es el Derecho, de dónde viene, cuál es su fin, para qué queremos estudiarlo. Y sigue creciendo cuando nos tratamos de responder estas preguntas diciendo que nuestro fin –o el deseo de ser Abogado- es alcanzar la justicia, pero, ¿qué es la justicia? La justicia es diferente para todo aquel que desea alcanzarla.

En un mundo lleno de religiones provenientes de deidades y religiones seculares que sustituyen a las primeras con valores políticos o ideológicos, no todos tienen la misma visión de lo que es justo. Es así como para un católico no es justo que una mujer objeto de violación aborte al bebé resultante de la misma. Es así como para una mujer pro aborto victima de violación es injusto que no le permitan abortar al niño.

El verdadero problema es, ¿cómo reconciliar nuestros valores personales con lo que se espera de nosotros como abogados? Existirá acaso un punto medio.

Thomas More es un Santo venerado por la iglesia católica. Fue el canciller de Enrique VIII y abogado. En 1535 fue enjuiciado por orden del rey Enrique VIII bajo la acusación de haber cometido alta traición  por no prestar juramento antipapista frente al surgimiento de la iglesia anglicana y oponerse al divorcio con la reina Catalina de Aragón. Recibió condena de muerte después de ser declarado culpable. Thomas More es un personaje victima de este dilema que tratamos de, sino resolver, aclarar. En un mundo paralelo, Thomas More se adapta a las peticiones del Rey Enrique VIII, acepta a la iglesia anglicana y vive feliz hasta morir una noche –por vejez- mientras duerme en su cama. Pero, ¿qué hizo que Thomas More, en el mundo real, tomara el camino difícil?

Thomas More tenía una creencia fundamentada en el Derecho Natural, que viene de una deidad, de un ser superior. Esta creencia en una divinidad le da estructura y orden al pueblo, basándose en la moral y la ética. Por otro lado se encuentran las normas positivas, normas de las que se aferra el Rey Enrique VIII para alcanzar sus fines y el orden de su sociedad. La firme creencia de Thomas More en la Iglesia Católica y las normas emanadas del Derecho natural lo llevan a negarse a las ordenes del Rey y posteriormente, a su misma muerte.

Muy difícil sería ahora encontrar a alguien que literalmente diera la vida por sus creencias.  Los tiempos han cambiado y ahora darle muerte a alguien por lo que cree no es tan común[1]. Vivimos en un siglo de comunicación y argumentación y por lo mismo, ya no buscamos derramar sangre por las creencias, pero si buscamos convencer a los demás de las mismas.

Volviendo este ensayo un tanto casuístico, quisiera plantear un caso: un día soleado en la oficina del Abogado T se acerca un hombre con la cara un tanto pálida. El Abogado T automáticamente pregunta en qué puede ayudarlo y es entonces cuando el sujeto le dice que necesita asesoría, pues hay sospechas de que mató a un fulano. Es obvio, por la apariencia del sujeto, que puede ser cierto que lo mató. El Abogado T tiene en su escritorio una foto de sus dos preciadas hijas y su linda esposa y en la primera gaveta que se encuentra justo debajo de su escritorio tiene la sagrada Biblia. Es, por lo tanto, el Abogado T una persona creyente de los pecados y las consecuencias que trae cometerlos, sabiendo entonces que el sujeto pudo haber cometido uno, ¿debe o no defenderlo? Quiero citar en este entonces a Alan Dershowitz en su libro The Genesis o Justice, más específicamente en el caso de Abraham defends the guilty, cuando dice:

Where I to take the position… that I should represent only the innocent, I would probably have taken fewer tan a handful of cases over my thirty-five-year career. It is extremely rare that I know for certain that a prospective client is innocent. I have my suspicions… I can never, however, be certain.

[…]

I represent the probably guilty for the sake of the possibly innocent.

[…]

I represent the probably guilty to assure that the government is always challenged, that it never gets sloppy, lazy or corrupt.

[…]

Abraham too was a teacher, and he has taught generations of human rights advocates never to remain silent in the face of a perceive injustice—even if it means standing up for the guilty.

Es importante saber que para algunas personas, la reconciliación de la moral con los deberes como abogado pueden ser más difíciles que para otras. Con esto quiere decir que puede que para algunos el sentimiento de satisfacer sus creencias personales vale más que luchar por la justicia de una persona en específico. Con esto quiero decir que tal vez para el Abogado T la paz se encuentra en rechazar el caso, pues bajo la sospecha que el sujeto que se aproxima a su oficina sí mató a un fulano el Abogado T no podrá dormir en paz el resto de sus días creyendo que ayudó a cometer un pecado.

Sin embargo, una forma de reconciliar los conflictos entre las creencias personales y las expectativas profesionales podría ser: sentarse en un día lluvioso a contemplar el por qué han escogido su profesión. Hacer conciencia de que, ser justo con los demás no significa ser justo con uno mismo. Cuestionar la justicia o injusticia del acto posiblemente cometido por el sujeto que se aproxime pidiendo ayuda. Y sobre todo, recordar que nuestra carrera es una de honores, que busca amparar a aquel que es dueño de ciertos derechos y obligaciones y aconsejarlo para que sepa qué consecuencias pueden tener sus actos; recordar que la justicia es para todos y que haber cometido un error no te hace menos humano.

Hay casos más complicados, como lo sería el aborto. Caso que veo aún más espinoso para los médicos que deben realizarlo; puesto a que el hecho de que una Corte dicte sentencia a favor del aborto no quiere decir que las personas van a abortar, pero el hecho de que una persona busque a un médico para practicar un aborto, sí implica que el mismo se realice.

Al final del día, cada quién elige lo que su conciencia soporta. Sobre el Génesis 18:20-32 al principio cabe mencionar: que por un justo los injustos se salvan y no al contrario.

[1] Exceptuando, claro, a ISIS.

Eugenia Cruz

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