La droga paga impuestos

La reforma fiscal en Guatemala ha levantado varias críticas y comentarios, tanto en sentido destructivo como constructivo. Uso este espacio, entonces, para emitir opinión acerca lo que sería una reforma fiscal de acuerdo a mis paradigmas y visiones, reconociendo de antemano ignorancia en las especificaciones de dicha reforma.

El Estado moderno se compone de cuatro pilares fundamentales: seguridad, recursos humanos (burocracia), justicia y recaudación. Es difícil identificar alguno de los cuatro pilares en el Estado guatemalteco, salvo la burocracia, que bien conocemos su tremendo tamaño, aunque a mi manera de ver el pilar está fragmentado dada la no-profesionalización de dicha administración pública, pero ese es otro tema.

El punto que quiero establecer es que para que Guatemala logre consolidar su carácter técnico de Estado moderno debe ser capaz de recaudar efectivamente los impuestos. Sobra señalar la importancia de tener dinero en el Estado, sobre todo que ya establecí hace algunos meses que el gasto público no genera corrupción, resultando así en un llamado imperativo ampliar las arcas del Estado.

Entiendo, entonces, que cualquier reforma fiscal en un Estado que no logra consolidar su recaudación debe apuntar a incrementarla de alguna de estas dos maneras: cobrarle más a los que ya están pagando o hacer que los que no estén pagando empiecen a pagar. Esto último se traduce a formalizar el amplio sector de economía “sumergida” que no paga ISR, cosa extremadamente difícil de promover.

Mi propuesta se desglosa en tres dimensiones: 1) subirle al Impuesto al Valor Agregado (IVA), 2) bajarle al Impuesto Sobre la Renta (ISR) y 3) legalizar bienes y servicios cuyas transacciones directas son crímenes sin víctima (en este caso usaré como ejemplo la droga). Las primeras dos tienen más fundamento teórico que la tercera, pero aún así creo tener fuertes razones para sustentarla en términos fiscales.

Subirle al IVA y bajarle al ISR son reformas basadas en una simple curva de Laffer. Me explico; de acuerdo a la gráfica, existen dos condiciones en las que puede estar una carga impositiva ineficiente: a) una donde la recaudación es baja porque simplemente el impuesto exige poco pago y b) donde el pago es tan alto que hay un desincentivo a pagar el impuesto por afanes de lucro o egoísmo (ojo, esto no tiene por qué ser bueno o malo, solo busco establecer modelos explicativos que ayuden a mejorar la política fiscal del país).

Mi hipótesis es que el IVA es del tipo de impuesto A (t1 en la gráfica), del que se puede cobrar más para recaudar más, precisamente porque es un impuesto al consumo y la gente percibe menos esa alza de gasto, además de que es muy difícil de evadir este impuesto; mientras el ISR es del tipo de impuesto B (t3 en la gráfica), donde si se reduce la carga muy probablemente se aumente la paga del impuesto.

Ambas medidas son ejemplos de los mecanismos del incremento de recaudación. Subirle al IVA es cobrarle más a los que ya están pagando, mientras que bajando el ISR se genera un incentivo para que se dejen de evadir impuestos (probablemente se vuelve menos costoso el pagar el ISR en lugar de tomar medidas para evadirlo) y a que haya más formalización, aunque no confío mucho en una relación directa entre estas dos variables.

curva-de-laffer

El resultado sería una recaudación óptima y probablemente una continuidad en la carga impositiva total, pues lo único que cambiaría es la percepción de pago de impuestos. Esta modificación en la psicología del tributario puede resultar muy exitosa.

La tercera vía que propongo es legalizar (o despenalizar, son debates de intensidad) bienes y servicios que son crímenes sin víctima con altas demandas inelásticas. Hablo, en este caso, de la droga. Que su demanda sea inelástica significa que la demanda es poco sensible al precio, léase, se le puede incrementar el precio mucho más de lo que se pierden consumidores por esa misma alza de precio. Un ejemplo de un bien cuya demanda es inelástica es el tabaco, porque por más que se le suba el precio por impuestos, la gente sigue consumiéndolo y se vuelve una fuente de recaudación bastante sólida.

Además de que moralmente no considero la actividad como mala, podemos resolver varios problemas asociados a la naturaleza ilícita actual de dichos bienes y servicios. El narcotráfico se vería fuertemente debilitado al quitarle su principal fuente de ingresos, por ejemplo.

Existen muchas vías más de propuesta que las mías, así como otros tipos de bienes y servicios que puedan facilitar e incrementar la recaudación, la idea es seguir generando debate para que salgan a la luz estas alternativas y pelear por ellas en la arena política. Al final, lo que debemos buscar todos es una Guatemala que sea capaz de elaborar política pública duradera, y para esto se necesita dinero. Fortalecer la recaudación alimenta la condición de Guatemala como Estado moderno. Subirle al IVA, bajarle al ISR y legalizar y cobrarle impuestos a la droga pueden ser medidas muy efectivas para acercarnos a este ideal. Probablemente el punto crítico de la recaudación en Guatemala sea ampliar el sector formal, aquí se presenta un incentivo. Es criticable la idea, pero la defiendo, incluso cuando me toque decir que la droga debe pagar impuestos.

Edgar Gutiérrez

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