El país de la eterna doble moral

Bertrand Russell mantenía que la humanidad tiene una moralidad doble: una que predica y no practica, y otra que practica pero no predica. Y mientras la primavera dura lo que tiene que durar en Guatemala, la doble moral parece insistir en quedarse dentro de lo más profundo de la sociedad.

-CRÍTICA: “Todos los que ocupan un cargo público son corruptos, se aprovechan del pueblo y no hacen nada para cambiar la situación del país.”

-REALIDAD: No pagamos impuestos, tiramos basura en la calle, no tenemos ni idea de la historia de Guatemala (lo que pasó de verdad, no lo que nos pintan bonito en los libros de historia), entre otros.

-CRÍTICA: “El país es bonito, la sociedad es un asco.”

-REALIDAD: La condición más importante para la existencia de una sociedad es que haya gente en ella. Y ya que la “sociedad de Guatemala” de hecho somos todos, ¿nos estaremos insultando a nosotros mismos? Es decir, si por ejemplo el gobierno es un asco, ¿será que es porque la sociedad nosotros lo votamos?

-CRÍTICA: “Gloria Álvarez dijo que el país es una m*erda, me siento indignado/a.”

-REALIDAD: Todos, y reitero, TODOS hemos dicho eso de Guatemala. TODOS. TODOS. TODOS. TODOS. ¿Insisto más? Y aunque es muy cierto que siendo una figura pública debería de cuidar más sus palabras, no quiero saber qué pasaría si filtraran sus conversaciones para que el mundo las oiga. No es una imagen muy bonita, ¿no es así?

-CRÍTICA: “Aquí la gente no tiene ni la más mínima educación.”

-REALIDAD: Los pocos que tenemos la dicha de tener acceso a la educación en este país dejamos los salones asquerosos, las mesas movidas esperando a que alguien más las venga a ordenar de nuevo, la cafetería en estados deplorables, etc. Incluso los mismos maestros dejan los pizarrones pintarrajeados y no como los encontraron. La educación viene desde abajo; tal parece ser que los que no tienen la gracia de hacer ninguna de las cosas mencionadas anteriormente, para no enumerar más, son los mismos que paran en el gobierno. Pero nos quejamos.

-CRÍTICA: “Que maldito asesino ese que iba manejando borracho y mató al ciclista.”

-REALIDAD: Me voy a atrever a apostar mi vida y salario de un año entero a que la mayor parte de la gente que emite esos comentarios ha manejado borracha al menos una vez en su vida. Lo que pasa es que no tuvieron la “suerte” de que les pasara lo mismo. Pero cuando es hora de condenar al que lo hizo, todos estamos listos para insultarlo. De la nada se nos olvida que fuimos a Bajo Fondo la semana pasada y nos regresamos a casa casi gateando.

-CRÍTICA: “¿Cómo así que van a aumentar los impuestos para pagar los insumos del hospital? ¡Qué no jodan! ¡Ladrones!”

-REALIDAD: Aunque yo tampoco esté de acuerdo con esas medidas, recordemos que algunos tenemos la dicha de no utilizar hospitales públicos. Porque aquí se vive en la eterna “mientras no me afecte a mí, no me quejo”. Yo, por ejemplo, no fui a alegar frente al San Juan de Dios por la falta de insumos.

-CRÍTICA: “La autora de este artículo sólo se queja de lo anterior y no hace nada para cambiar la situación.”

-REALIDAD: Muy cierto. Nada que agregar a eso.

Aly Montuori.

Imagen extraída de:http://www.vectorizados.com/muestras/mscaras-de-teatro.jpg

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