Reformas sí, pero no así

Luis Fernando Salazar Rosas

Estoy a favor de debatir las reformas que se plantean la Constitución Política de la República de Guatemala. Esto no significa, como muchos aseguran, que estoy a favor de la impunidad y de la corrupción.

Se está tomando con mucha ligereza los cambios que se quieren hacer. Es mentira que se tiene prisa porque “quieren un mejor país”. Tienen prisa porque el Embajador Robinson está por salir. Sin su apoyo es muy difícil que lo que se está proponiendo salga adelante.

Lo que están demostrando los grupos que impulsan las reformas es que no le gusta la democracia. Quieren imponer lo que ellos consideran que es más conveniente. Hablan de que ya llevan meses armando mesas de diálogo. Pero yo les cuestiono: ¿de qué sirvieron si a la propuesta presentada ante el Congreso le hicieron cambios? ¿Para qué van a servir reformas implantadas por la fuerza, sin un consenso entre la izquierda y los conservadores? El riesgo que están corriendo es que les salga un “no” en una consulta popular, tal y como sucedió en Colombia.

El tema más controversial, el del “derecho indígena”, se debe plantear de una forma más clara. No se estipula quiénes lo pueden aplicar, quiénes son susceptibles a su aplicación, ni en qué circunstancias se puede aplicar. Esto podría tener graves consecuencias para la inversión extranjera, por la impredecibilidad que generaría.

No se está tomando en cuenta que el Estado guatemalteco no es una federación. Si se quiere aprobar distintos “derechos” dependiendo de la región mejor declaremos de una vez la independencia del Sexto Estado de los Altos. Además, pregunto: ¿no es racista permitir un derecho exclusivo solo por ser de una raza distinta? Esto es un paso atrás en la búsqueda de un Estado de Derecho.

Otro tema que ha generado polémica es el del antejuicio. Yo no estoy de acuerdo en que se le quite el derecho de antejuicio ni a los diputados ni a los alcaldes. Y no es que esté a favor de la corrupción. Lo que no entienden es que la figura del antejuicio existe para proteger el cargo, no para defender a la persona. De igual forma, se debe considerar que podría ser un arma peligrosa utilizada por CICIG y compañía para juzgar a quienes no se alineen a sus intereses. Si no me creen, pregunto: ¿Por qué Taracena no está en la cárcel? ¿De verdad es un tipo limpio? ¿O será que está siendo protegido porque promueve los intereses de las partes interesadas?

Yo les recomiendo defender las reformas con argumentos más técnicos y menos sentimentalistas, dejen el populismo y la hipocresía a un lado. Mientras más nos ataquen a los que nos oponemos con falacias ad hominem, más nos están dando la razón. Quieren imponer su reforma de forma dictatorial, les recuerdo que estamos en una democracia liberal, o al menos un intento de ella.

No todo está mal en la propuesta. Está bien quitar las comisiones de postulación, promover la carrera judicial y  asegurar la autonomía a la Fiscalía del MP. Las reformas sin duda son necesarias, pero no así. Ni con prisa, ni con presiones del extranjero.

Es una falta de ética haber metido temas que todos apoyamos con otros en los que no todo el mundo está de acuerdo en un solo paquete. Reformas sí, pero no así.

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