Reflexiones de un año (y poco más) frente a los micrófonos

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Recuerdo ese 5 de marzo de 2015 como si hubiera sido ayer. Salí del colegio a medio día, emocionado y nervioso, muy nervioso, hablar en público nunca había sido un problema, pero nunca antes había sido frente a un micrófono que iba a transmitir mis ideas a través de la radio y del internet.

Manejé hasta Geminis 10 y subí al nivel 19. “Libertopolis”  decía la placa de vidrio  en la  entrada de la oficina 1905.

Era mi primera vez en la radio, pero más que eso, era la primera vez que me invitaban a hablar en un programa de Libertopolis. Días antes, la idea de estar sentado frente a un micrófono en esa estación de radio  que tanto me gustaba escuchar, y a cuyos conductores tanto admiraba (cosa que sigo haciendo) por ser  de los de los pocos líderes de opinión pública que defendían las ideas de la libertad en Guatemala, era tan solo una lejana ilusión.

Con el paso de los meses las invitaciones a los programas se fueron haciendo más frecuentes, colaboré cubriendo las elecciones  desde diferentes centros de votación y en octubre del 2015,  Raul Contreras me invitó a formar parte del equipo de conducción de Así es La Vida, uno de los programas que se transmiten en Libertopolis.

En enero del año recién pasado, se me dio la oportunidad de empezar a conducir Contravía PM. Habiendo cumplido ya un año de estar conduciendo de manera “oficial” un programa de radio , estoy convencido de que no me equivoqué al aceptar esa oportunidad.

La pregunta más frecuente que he recibido por parte de muchas personas es acerca de por qué dedico mi tiempo a conducir un programa de radio, de hecho yo mismo me hice esa pregunta desde mucho antes, cuando decidí empezar a dar la batalla de las ideas publicando artículos en mi blog. La respuesta que he dado desde el inicio ha sido muy parecida a la que Ragnar Danneskjöld le da a Hank Rearden  (heroes ficticios de la novela “La Rebelión de Atlas”) en esta escena  del libro:

Hank Rearden (HR): “No será usted uno de esos condenados altruistas que pasan su tiempo en aventuras no redituables económicamente y que arriesgan su vida simplemente para servir a los demás?”

Ragnar Danneskjold (RD): “No, Sr. Rearden, invierto mi tiempo en mi propio futuro. Cuando seamos libres y empecemos a reconstruir nuestras ruinas, presenciaré cómo el mundo renace con la máxima rapidez posible. Si entonces existe capital activo en las manos adecuadas, en las manos de nuestros mejores y más productivos hombres, ello representará un ahorro de tiempo para el resto, y paralelamente, siglos para la historia del país. ¿Se preguntó lo que usted significa para mí? Significa todo cuanto admiro, todo cuanto quisiera ser el día en que el mundo resulte un lugar adecuado para personas así; es todo lo que quiero, aun cuando éste sea el único modo de relacionarme con usted y de poderle ser útil en el presente.”

HR: “¿Por qué?”

RD: “Porque mi único amor, el único valor por el que me interesa vivir, es uno que nunca fue apreciado por la sociedad y nunca se ganó su reconocimiento, ni tuvo amigos ni defensores: la capacidad humana.

La batalla de las ideas que he dado a través de medios escritos y audiovisuales ha sido motivada por mi propio interés de poder perseguir mis propósitos  en paz, viviendo en una sociedad en la que todos sean libres de cooperar con quienes deseen y el único límite para la acción individual sea el respeto por los derechos individuales de terceros.

En ese constante y permanente proceso que representa la búsqueda de la verdad, ese proceso que empieza al tomar la decisión de pensar y por entender que es el intelecto el que tenemos que adecuar a la realidad y no a la inversa, llegué a la conclusión  de que para lograr lo anterior, son las ideas de la razón y el capitalismo las que han de prevalecer en la mente de las personas. Difundiendo estas ideas ayudamos a otros en ese proceso de buscar la verdad y en consecuencia estamos “invirtiendo nuestro tiempo en nuestro propio futuro”.

 Por ello, estar atrás de un micrófono o de una pluma es una tremenda responsabilidad que requiere un enfoque permanente en evitar las contradicciones y buscar siempre la objetividad, siendo intelectualmente honestos para reconocer nuestros errores cuando nos equivocamos.

En este año también he aprendido  que parte fundamental en la causa por la libertad es hacer las preguntas correctas y  expresarnos utilizando los términos correctos, pues de ello depende la claridad en el mensaje que deseamos transmitir.

En este tiempo, también he aprendido a evaluar mejor cuales son las batallas que quiero dar y las discusiones en las que me quiero involucrar, pues así como hay algunas en las que nosotros (o quienes nos escuchan y leen) podemos aprender, existen otras que no ameritan nuestro tiempo y esfuerzo como en el caso de los ataques falaces y los comentarios deshonestos y malintencionados.

Considero que también es justo reconocer el mérito de quienes me han influenciado, de aquellos de los que he aprendido y de los que dan la misma batalla que yo he decidido dar. Por cuestiones de espacio no puedo mencionar a todos pero tal es el caso de mi papá, mi primera y mayor influencia que me introdujo al mundo de las ideas de la libertad; mi mamá, quien no se pierde un solo programa y nunca ha perdido una oportunidad para aconsejarme que puedo mejorar; a Marta Yolanda Díaz-Durán, Jorge Jacobs, Maria Dolores Arias y Estuardo Zapeta, quienes confiaron en mí y me dieron la oportunidad de dar la batalla de las ideas desde los micrófonos del único medio disidente de Guatemala, la única radio  que no cede ante la corrección política del establishment y cuyo equipo está comprometido con la verdad y la libertad; a Raúl Contreras, amigo y maestro que me permitió formar parte del equipo de conductores de Así es la Vida y de quien aprendí técnicas de expresión fundamentales para estar detrás de un micrófono, empezando por la autenticidad;   a Juan Francisco Rodríguez y Alejandro Baldizon, mis compañeros de conducción; y en fin, a todo el equipo de Libertopolis.

¡Vamos por un año más de defender y difundir  las ideas  de una sociedad de personas libres y responsables!

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