Pero… ¿hubo alguna vez once mil whiskys?

Jorge Lince Procel

Es una linda y soleada tarde en Guatemala City. Quizá no sea por el sol, pero sí por la brisa que he decidido agarrar un libro – aunque sí es por el sol que decidí acompañarlo de un whisky. Tengo en mis manos, entonces, un clásico del enorme y reconocidísimo Enrique Jardiel Poncela, titulado “Pero… ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?”, y un vaso de Whyte & Mackay; y, por supuesto, un plato de uvas rojas.

Whyte & Mackay es uno de esos blends que vienen muy bien para merendar. Su sabor a frutos rojos y especias dulces, van muy bien de la mano con frutas típicas, como uvas y frutillas. Si la nariz no me falla y el paladar tampoco, este whisky tiene tonos de canela, nueces, vainilla y, principalmente, una gran variedad de frutos rojos. No es un whisky muy fuerte, por lo que es amigable con la garganta. Tiene un color brillante – como todo buen whisky frutal – y un olor concentrado. Sin embargo, esto no lo hace un whisky netamente exquisito. Whyte & Mackay funciona muy bien como “whisky de mesa” o “whisky de almuerzo”, pero no brilla excesivamente. Tiene su espacio, pero no descolla.

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Pero ese no es el caso de Jardiel Poncela. ¡Qué gran escritor, este español! He leído casi todos sus clásicos y no me he aburrido de él. El inigualable e inteligente humor de Jardiel Poncela debería ser parte de cualquier biblioteca, en mi humilde opinión; especialmente la que yo creo ser su obra máxima: la previamente mencionada “Pero… ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?”.

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Quisiera contarle, estimado lector, la trama del libro, pero prefiero que la descubra por su cuenta. Lo que sí puedo decirle, es que no es su típica historia de amor… o quizás sí lo que Jardiel Poncela entiende por amor, y ese es justamente el encanto del libro. Hasta el día de hoy, Pedro de Valdivia y Vivola Adamant son mis personajes favoritos de todo el tiempo que vengo leyendo, lugar que antes parecía estar intacto para los personajes que ahora ocupan el segundo lugar, Margarita Gautier y Armando Duval. Eso dice mucho, porque los últimos, personas insignia de Dumas hijo, son todo un “milestone” en el camino de la Historia. Imagínese ustedes lo interesante que debe ser la novela de Jardiel Poncela, presente ese caso.

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Entonces, pues, siempre es de mi agrado invitarlo, lector, a probar la fórmula que hoy presento. Tome un descanso del trabajo para deleitarse.

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