Ser feministas en un mundo de radicales

Dulce Lemus

A todas las amas de casa, madres geniales, profesionales, estudiantes, amigas, mujeres trans, lesbianas y radicales:

Ser mujer. Nacimos en una sociedad donde ser mujer es ser reservada, femenina, altruista, débil y obediente. Venimos a un mundo que nos da un manual de instrucciones para encajar y así no ser víctimas de cuestionamientos innecesarios. Sin duda alguna, esas vanas características y ese estereotipo dictado nos han dejado aisladas y oprimidas. No pretendo ahondar en un tema tan trillado que simplemente reconozca la problemática bajo la cual vive la mujer y la exalte o felicite en este día por ser quien es, traer hijos al mundo o mantenerse fuerte ante la opresión. Tampoco es mi objetivo devaluar el trabajo que hasta ahora muchas mujeres consideran han hecho por librar al resto de esta infinita lucha.

Si bien es importante reconocer la opresión que existe, es necesario también identificar el trabajo que hasta ahora algunos han hecho por romper ese estereotipo y finalmente brindar una solución. Esta ha aparecido bajo la etiqueta, como toda la problemática hoy día, de feminismo. Pero ¿Qué es ser feminista?

Es un: “odio a los hombres”, “feminazi”, “bossy”, “me siento superior”, “me encanta atacar a todos y ser resentida social”, “soy masculina”, “muestro mis senos solo para protestar, no para sentirme bella”. Tantas otras frases que día con día escuchamos de las supuestas defensoras de la mujer. Ser feminista no es todo lo anterior descrito y ese es el problema. Vivimos bajo un sistema patriarcal tan arraigado que, si bien nos han cedido una voz y un espacio para luchar, este también ha impuesto un estereotipo. Nos ha condicionado solo a llamarnos feministas si somos masculinas y odiamos la visión de familia y feminidad. Nos han obligado, inclusive, a no querer llamarnos feministas.

Es por eso que el feminismo debe redireccionarse, ser feminista es ser simplemente libre. Es poder salir a la calle a protestar o bien quedarte en casa con tus hijos. Ser feminista es ser un individuo y tener una esfera privada que te permita actuar tal y como tu lo desees. Ser feminista no significa parecerse a un hombre o querer encajar actuando como él. Soy feminista, amo mi feminidad, la ropa ajustada y el maquillaje. Porque soy feminista amo los zapatos altos y el perfume. Por ser feminista he decidido ser profesional y aportar al mundo. Por valorar mi posición en la sociedad he decidido soñar algún día con formar una familia y cuidar de un hogar. En fin, ser feminista no significa encajar en un estereotipo radical, sino que es dejar que yo decida quien quiero ser.

 Este no es un día para que felicitemos a nuestras madres, hermanas o amigas por haber venido al mundo y permanecer a nuestro lado. El día de la mujer no invita a celebrar lo que somos o han querido que seamos. Es un momento para cuestionarnos, reflexionar, sobre el mundo en el que vivimos y el estereotipo que quieren que cumplamos.  Es un día para ser feministas y aceptar nuestras diferencias. Y para entender que esta bien querer ser quien yo decida sin esperar la aceptación del resto. Ser mujer antes que nada es ser humano y, por ende, libre.

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