El Estado no es Dios

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Oscar Reyes Jiménez

La plegaria de cada día es: El Estado debe hacer esto y velar por aquello, debe de ayudar a los más necesitados  y resolver mis problemas”.

Existe gente mal intencionada, que nos pinta al Estado como un Robin Hood, pero no lo es. Lo que les quita a los ricos se lo guarda y lo que le quita a los pobres, también. No existe idea más equivocada sobre el Estado, que la de creer que debe satisfacer nuestras necesidades o de la que debe de resolver todos nuestros problemas.

Hay personas que de forma ilusa, irracional y del todo ilógico creen que todo puede arreglarse con una ley, ¡o aún peor! La de pedir que sea el Estado quien se encargue de arreglar las cosas que están mal.

El argumento de muchos es el simple hecho de que: “Lo dice la Constitución”. La Constitución o la ley pueden decir muchas cosas, pero no por eso significa que sea correcto o que sea inteligente. Bajo esta premisa, entonces sería más fácil emitir una ley que diga “En Guatemala ya no hay gente pobre” y problema resuelto.

Incluso usan argumentos sentimentales como: “El Estado representa el bien común frente a los intereses privados que solo buscan su propio enriquecimiento”. Pero ese “bien común” no es válido cuando pierden elecciones, porque para estas personas, el bien común solo es legítimo cuando va conforme a sus intereses. Bajo estos argumentos es que empiezan a pedir un Estado que intervenga en la actividad económica; dando subsidios, estableciendo precios topes, aumentando impuestos, etc.

Cuando la historia de la humanidad, ha demostrado que la intervención estatal,  en lugar de corregir la pobreza, la intensifica ciegamente.

Con lo ocurrido en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción, quedó evidenciado lo ineficiente, corrupto e inoperante que es el Estado, ya que no es capaz de proteger la vida ni la dignidad de las personas en un sitio estatal, ya que constantemente ocurrían violaciones a los Derechos Humanos bajo sus propias narices.

Lo más catastrófico de todo esto, es que aún existe gente ilusa clamando por un Estado más grande con la excusa de que es culpa de los funcionarios y que el remedio es poner políticos honestos. Es algo quimérico pensar que el gobierno va a ser dirigido por ángeles.

En lugar de pedir un Estado más grande y por ende corrupto, se debería promover un sólido Estado de Derecho con límites bien establecidos para que esos funcionarios no puedan actuar discrecionalmente al margen de la ley. El Estado debe limitarse a ser pequeño pero eficiente, porque como bien dice el dicho: “el que mucho abarca poco aprieta”.

¿Por qué mientras más gasta el gobierno, hay más pobres en nuestro país? El Estado debería dejar de ser una piedra aplastante para los ciudadanos que solo quieren trabajar; que no les arrebaten el fruto de su trabajo.

Los únicos que pueden sacar adelante a Guatemala, son los mismos ciudadanos, cuando puedan disponer de su propio dinero generando verdadera economía, economía de las familias y no la del gasto público.Los ciudadanos no esperan un Estado que los mueva, los ciudadanos esperan un Estado que les permita moverse por sí mismos, producir, trabajar y llevar sustento a sus familias. No debemos ver al Estado como un ser omnipotente que todo lo puede.

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