¡Dejé de tener gripe! (Pero sigo siendo gay.)

José Ricardo De la Rosa

En respuesta a Josué Godoy.

El día jueves, a las 11am, la página oficial del ministerio de jóvenes de Casa de Dios publicó un artículo de su blog, titulado “Dejé de ser gay, ¡Jesús ganó!“. Me senté a pensar en todos los años en que no supe qué hacer con mi propia sexualidad, en los que, asustado, me acerqué a Dios para tratar de “corregirlo”, años después entendí que no hay nada que corregir.

Leyendo este artículo, era como ver a mi pasado, leyendo las mismas líneas que yo decía para mentirme a mi mismo.

“No es en sí la Iglesia quien transforma, es Jesús quien lo hace.”
“Jesús no te condena.”
“Él tiene un mejor plan de vida para todos.”

Estas son algunas de las frases que pueden encontrar en el artículo de Shaaka, quien admite que “un día decidí dejar de ser gay, en pleno uso de mis facultades, libre y voluntariamente…” Querido Shaaka, no quiero en ningún momento insultarte, herirte, o hacerte sentir mal, pero quiero que entiendas que la sexualidad no es un gusto antojadizo, por medio del cual te despiertas hetero un día, homo otro, y bi el fin de semana.

¡Cuánto quisiera haber entendido eso antes de pasar todo el tiempo que pasé rogándole a Dios que me cambiara! Hoy estoy orgulloso de quien soy realmente, y me da paz haberlo entendido de una sola vez.

La homosexualidad no es una enfermedad como para decir “¡Dejé de ser gay!”, de la misma manera en que dirías “¡Vencí el cáncer!”, o “¡Se me quitó la gripe!”. La homosexualidad no es nada más que el sentirse atraído a miembros de tu mismo sexo. Nada más, nada menos.

En la Iglesia aprendí sobre los cuatro requisitos para un amor conyugal, según la teología del cuerpo de Juan Pablo II: el amor debe ser libre, total, fiel y fecundo.[2] Aunado a ello nos explicaron cómo era que el amor homosexual era infiel al plan de Dios, nos enseñaron que no era un amor fecundo porque no había fin de procreación. Y ¡cuánto tiempo me tomó entender que al amor no se le deben poner requisitos! El amor no consiste en una lista restrictiva de requisitos para cumplir, el amor es la simple conexión entre dos personas que quieren lo mejor para la otra persona, nada más.

Así las cosas, querido Shaaka, te pregunto: ¿ahora vas a tener novia y te vas a casar? No te asustes, pero por mucho tiempo yo pensé que eso era lo que iba a hacer: esconder mi verdad, casarme con una muchachita y aguantarme toda la vida. No lo hagas, después por eso es que las personas homosexuales reprimen su realidad, se casan, y luego engañan a sus esposas con hombres, dañando a familias enteras, y a la persona que se supone más amas, le mientes. Ojo, claro que no estoy diciendo que eso harás tú, pero es una práctica recurrente en países como Guatemala, en el que la homosexualidad es motivo de rupturas enteras de familias.

No existe remedio, porque no hay nada que remediar, no hay antídoto, operación, o fórmula mágica que lo pueda quitar, claro, puedes convencerte cuánto quieras de que ya no eres gay, pero muy por dentro puede que esa atracción que sentías por miembros del mismo sexo vuelva a despertar.

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