Juguemos con la sinceridad, amor

Quédate quieto cinco segundos.
No te muevas y paremos de fingir que hacemos arte con nuestras manos                               tan vacilantes.

Cinco segundos, solo eso te pido amor.

Tapémonos los ojos y empecemos algo nuevo.                                                                              Un atrevimiento que estoy segura que nadie te lo había pedido antes de que tus ojos cayeran accidentalmente en este intento de poema.

No te preocupes, no debes quitarte la ropa… Pero sí la piel,
al menos por cinco segundos.

Te reto a arriesgarte con mi juego.
Por favor no lo hagas por mí. Eso no sirve de nada.

Hazlo por ti.

Lánzate, vive como jamás podré hacerlo y amárrate los pies para evitar huir.                 Aunque sé que tú no necesitarás eso.
Eres mucho más valiente que yo.

No te daré muchas explicaciones, amor.                                                                                       Siempre has sabido qué hacer con un poco de revolución sobre ti.                                           Solo hay una regla: tus labios dirán la verdad sin titubear.

Durante cinco segundos.

Yo empiezo. Así te darás cuenta que no es ninguna de mis pequeña trampas para intentar darte un beso en la mejilla.                            De nuevo.

Y mis cinco segundos comienzan ahora…


Lloro cada vez que termino un libro. // Nunca le dije a mi abuelo que lo quería.  

Pienso en la muerte todos los días. // Una vez robé una muñeca y aún siento culpa.

Te amo y por consecuencia quiero que sepas que a mí también me duele.

                       — No estamos solos, creo que nunca lo hemos estado. —

[ Repito: quédate callado, amor ]
…..

Y así terminan mis cinco segundos.                                                                                                   Sé que te da miedo, pero llegó el momento de enseñarme
tu alma dibujada en las palabras.

Te pediré una última cosa: no me digas que lo lamentas,                                                             es algo tarde para eso y estoy más que consciente
de tu arrepentimiento.

Ya para de castigarte y vive.

Deja de morder tu labio,
respira profundo
y dime la verdad solamente por cinco segundos,

a
m
o
r.

Foto tomada por: Renata López.

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