¿A quién escucha Trump?

José Andrés Sandoval

Los eventos ocurridos el fin de semana en Charlotesville, Virginia, han sacado a luz una faceta de la sociedad estadounidense que parecía, si no enterrada, distante en el tiempo. Tras una década de acontecimientos políticos y culturales significativos en materia de integración y convivencia pacífica entre minorías, tanto raciales como de orientación sexual o creencias religiosas, la armonía se rompió de forma violenta el sábado 13 de agosto cuando diversos grupos de supremacistas blancos marcharon por las calles de la localidad -algunos exhibiendo armas automáticas-, y cantando improperios.

Al formarse una contra protesta, la tensión escaló al punto de los golpes y la intervención policial fue poca hasta que ocurrieron decesos por el actuar de los supremacistas. Se declaró un estado de emergencia a pedido del gobernador, y la condena se hizo presente a lo largo del espectro político en Washington con una notable excepción: la del presidente.

La reacción de Donald Trump dice mucho sobre lo que ocurre en las calles de Virginia, y en una escala mayor, en el tejido social norteamericano, que se divide cada vez más en radicalismos que tienen más de un siglo, pero se resisten a morir. Le tomó 24 horas para dar una ambigua declaración donde condenaba la violencia “de ambas partes”, cuando sabemos que es un fan de publicar en Twitter sus opiniones sin mayor filtro.

Posteriormente dio marcha atrás, condenó a los grupos racistas como “desagradables”, pero se reservó dar una opinión más amplia hasta el lunes 15, cuando en un arrebato de ira y desoyendo a sus consejeros dio una conferencia que probablemente marcará su presidencia, la cual ya circula ampliamente. De esta rueda de prensa solo cabe comentar que muestra una falta de conocimiento y respeto hacia los valores constitucionales que fundaron Estados Unidos, como puede verse a continuación: https://www.youtube.com/watch?v=ZzHg60AnSf0.

Está de más observar que el papel de líder del mundo libre le queda grande, y el Partido Republicano debe hoy más que nunca contener el daño y rodearlo de gente capaz, sustituyendo a teóricos conspiracionistas como Steve Bannon por más estadistas como los generales McMaster y Kelly. El siglo XXI no debería ser arena para debates tan vergonzosos como el de la supremacía racial, y que ocurra en Estados Unidos demerita al sistema político que debe ser ejemplo frente a los peligros que hoy nos muestran las dictaduras y populismos alrededor del mundo.

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2 thoughts on “¿A quién escucha Trump?

  1. Qué lo hayan hecho más mediático no quiere decir que antes no hubo las mismas confrontaciones o manifestaciones. No es primera vez, han realizado este tipo de manifestaciones de Supremacía Blanca por muchos años, inclusive durante los ocho años de Obama. La diferencia es que los medios de comunicación están cooptados por progresistas, personas que estan en contra del gobierno del Presidente Trump. Y la verdad que el rechazo hacia él, es porque ha estado reinstaurando principios, y valores estadounidenses que se perdieron durante los ocho destrosos años de Barack Hussein, pero eso no lo mencionan los medios de comunicación.

    El presidente Trump ha condenado en numerosas oportunidades todos estos actos de violencia, inclusive hace mas de 17 años previo a este acontecimiento de Charlotsville. Acá puedes verlo: https://www.youtube.com/watch?v=G9WFZTjoS9I
    Asi que mi GRAN RECOMENDACION, es dejar de creer lo que dicen los medios de comunicación. e indagar mas.

    Al igual que estoy en sumo desacuerdo con esto: “La reacción de Donald Trump dice mucho sobre lo que ocurre en las calles de Virginia” La división social estadounidense viene de hace mucho tiempo, no es producto de Donald Trump, al igual que el acontecimiento que ocurrió en una cuadra de Charlottsville, no habla por lo que ocurre en un territorio de 110784 Km2 en Virginia.

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    1. Coincido en que no es la primera vez que ocurren actos de este tipo en Estados Unidos, sin embargo, sí es una novedad ver un liderazgo tan sesgado hacia los extermos en temas raciales de parte de un presidente.

      Sin citar la cobertura de medios que podrían considerarse adversos a la gestión de Trump, queda clarísimo que él siente cierta afección por personas e instituciones que respresentan división y odio en la sociedad moderna, como la Confederación y sus generales. Al argumentar que son parte de la historia y deben ser honrados como parte de ella, comete el error de elevarlos al mismo nivel de la causa unionista, que Lincoln proclamó en Gettysburg, sobre la cuál se basa la fundación de los Estados Unidos.

      Donald Trump no es la causa de los enfrentamientos en Charlotesville, pero sí puede decidir mucho sobre como se tratará la división racial en los próximos años y si su legado continuará el camino de integración o le dará vuelta a años de lucha y desarrollo.

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