Las consecuencias negativas de creer que todo es un derecho

La discusión sobre cómo, de qué forma y por qué debemos considerar ciertos bienes y servicios como un derecho debe ser expuesto a discusión para evitar catástrofes legales que afecten significativamente a la sociedad.

Antes de exponer mi punto y la razón de mi escrito, resalto que concuerdo en aceptar las diferentes capacidades de los humanos y que se debe tener ciertos derechos universales para asentar un nivel básico de vida sin importar si los conseguís o no con tu mayor esfuerzo; los cuales serán determinados bajo un esquema ampliamente justificado. Sin embargo, difiero en tergiversar la idea y moldearla con base a los intereses de algunos, pues se genera una amplia confusión que incentiva a otros sectores a buscar beneficios bajo el concepto de “derechos”.

Si se comienza a pensar que por “derecho” merezco tener un bien al que no puedo tener acceso sin antes esforzarme por conseguirlo, como un servicio de internet excelente o un plato de langostas, se está cambiando la forma de actuar de las personas sustancialmente; se les transforma la perspectiva amplia por una que es al corto plazo y dejan a un lado la idea del esfuerzo personal.

Supongamos que se mantiene el pensar de tomar la mayoría de los bienes como “derecho” y que eventualmente la mayoría de la sociedad adopte esta forma de pensar, los que aun no compartan esta idea deben cargar con una amplia carga impositiva para poder suplir lo que los demás demandan. Esto, además de ser una injusticia, nos da como resultado un sociedad fallida porque se sobrecargó de deberes innecesarios a unos cuantos.

El tomar o pensar que un bien es un “derecho” solo porque no posee la voluntad de luchar por ello es una idea peligrosa que debemos dejar a un lado si queremos mantener un camino hacia la prosperidad y bienestar. Los verdaderos derechos deben ser aquellos que te garanticen vivir cuando no pudiste lograrlo esforzándote al máximo. Se debe incentivar el pensamiento al largo plazo para que exista el mérito propio y las ganas de salir adelante, que incidirán directamente en la sociedad como conjunto. De lo contrario, seguiremos teniendo las consecuencias negativas de creer que todo es un derecho.

Tú que estas leyendo: analízate, ¿has pensado a la hora de comprar algo o querer algo “es mi derecho tenerlo”? Si lo has hecho, ¿verdaderamente es tu derecho? O ¿debes esforzarte honestamente por conseguirlo? Es difícil pensarlo así, pero es necesario. Debemos evaluarnos para evitar darle larga a esta idea negativa que nos esta afectando inconscientemente.

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