Navegando voy

Hace más de un año que escribí “A la mar me lanzaré” donde describo lo que significó para mí el haber tomado la decisión de irme de mi casa a trabajar a otro país por mi cuenta. Hoy estoy cumpliendo un año de haber comenzado mi travesía.

Honestamente sigo pensado que fue la decisión más difícil que he tomado en mi vida. La situación que me tocó vivir a mi y a mi familia debido a la crisis que sufre Nicaragua, aumentó los días de tormenta y obscureció la mayor parte del tiempo que llevo navegando por alcanzar mis sueños. La intermitencia del ir y venir, del zarpar y quedarme anclado, dificultan más la estabilidad que tanto he buscado. No he logrado hacer amistades concretas por mi concentración en salir adelante. Sin embargo, los días que he visto más luz que oscuridad han sido suficientes para no soltar el timón que me ha llevado tan lejos.

Este año siento una brisa diferente; sé que será un buen año. ¿Cómo lo sé? Creo en las corazonadas. La dificultad que viví todo el año anterior me ha dado una gran fortaleza y me ha hecho creer en mí más que antes. Si hubiera sabido lo mucho que me iban a costar algunas soledades, noches viendo al techo o cualquier otra mala jugada de la mar que llamamos vida, igual hubiera aceptado el reto. No hay nada como luchar por tus sueños. Y entre más me cueste sé que más apreciaré haberlo hecho.

Entre las muchas lecciones que tuve el año pasado, sin duda la más importante fue tener a Dios como mi brújula. Sin Él me hubiese doblegado en cualquier momento duro. También volví a confirmar la importancia de la familia y del apoyo incondicional que suelen darte. Es increíble como recuerdas los tiempos compartidos con tus seres queridos y las tardes con tus amigos. Todos esos momentos que sin darte cuenta te hacían sentir cómodo y acompañado.

Mi sueño sigue en pie. Yo sigo navegando. Insisto en que no me detendrá cualquier canto de sirena o alguna otra tormenta. Si tú estás a punto de tomar una decisión difícil, pero de un lado de la balanza tienes el poder luchar por tus sueños te invito a lanzarte. Es gratificante. Ve. Corre. Lucha por vivir lo que anhelas. El mundo es y siempre será de los soñadores. Eso sí, cuando decidas navegar y llegues a tu destino, quema tu barco, así te aseguras que darás lo mejor de ti sin tener la opción de dar marcha atrás.

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