Dejemos de apagar fuegos

Si algo escucho repetidamente cada vez que describen a los empresarios latinoamericanos es que son “apaga fuegos”. Todos los días se viven diferente. Hoy es un problema, mañana otro, pero la idea siempre es la misma: cuando lo tengamos, resolvámoslo.  ¿No les hace ruido este pensamiento? A mí sí, falta planificación; aunque es claro que existen problemas que ni con el más completo programa se predicen, pero bastantes sí.

Los cuatro pasos habituales del proceso de una empresa son: planificación, organización, dirección y control.  Si se deja a un lado uno, automáticamente los otros se complican más. Es como tener una mesa de cuatro patas solo con tres. Ni el líder más capaz en la dirección de la empresa podrá generar utilidades si carece de una correcta organización, planificación o control de sus resultados. Es así de simple.

En América Latina las empresas en general están correctamente organizadas y poseen líderes que saben manejar las riendas del negocio, pero muy pocas planifican. No gusta la idea de pensar a futuro, sobre todo si el presente es lo suficientemente gratificante. ¿A qué recae la importancia de planificar? A tener un plan de acción para maximizar recursos y saber hacia donde vas. Es tan simple como hacer un cronograma de lanzamientos de productos o servicios tomando en cuenta fechas como el día de los reyes, el regreso a clases, el día de la madre, el día del niño, etc.

Gran parte de la culpabilidad de este fenómeno es gracias a la cultura arraigada a nuestra sociedad. Los latinos piensan al corto plazo. A ello se debe la falta de preparación para la jubilación, la falta de ahorro, la poca inversión y los excesivos gastos innecesarios. ¿Qué pasaría si culturalmente lográsemos comenzar a pensar con una visión a futuro?, ¿No habría menos adultos mayores dependiendo de sus hijos?, ¿no existirían menos niños huérfanos por ser no deseados?

Nuestra sociedad y por ende los empresarios deben considerar más planes de acción que vayan desde la inversión para capitalizar y soportar crisis económicas hasta la fumigación de sus oficinas. Sentarse a pensar qué hacer y cómo hacerlo unos días para tener un horizonte es esencial para la mejora del sector privado. Sin embargo, nada va a cambiar si desde pequeños no aprendemos que el largo plazo pesa más que el corto.

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