La ampliación presupuestaria no tiene por qué ser la nueva “Casa de Papel” en Guatemala

Por María Fernanda Villagrán y Felipe Cabrera*

El Congreso aprobó una ampliación presupuestaria de Q11 mil millones para enfrentar la crisis del COVID-19. Esta emisión surge por una iniciativa de ley presentada por el Presidente Alejandro Giammattei y fue aprobado de urgencia nacional mediante el decreto legislativo 13-2020. Esta emisión se hará a través de bonos del tesoro por parte del Gobierno, los cuales serán comprados en su totalidad por el Banco de Guatemala (Banguat). Pero, ¿va a imprimir Q11 mil millones en billetes? ¿es cierto que esto va a provocar inflación en el país, como muchos especulan? ¿Qué otras formas tiene el Banguat para financiar al gobierno?

Es importante comenzar haciendo mención que el Banguat es una entidad autónoma, la cual no se encuentra subordinada a ninguno de los poderes del Estado y solo se rige con base a lo que establecen las leyes del país, bajo la dirección de la Junta Monetaria. Está contemplado dentro de la legislación guatemalteca que el Banguat no puede financiar al Estado. La afirmación anterior encuentra sustento en el artículo 133 de la Constitución Política de la República, al establecer que:

“(…) la Junta Monetaria no podrá autorizar que el Banco de Guatemala otorgue financiamiento directo o indirecto, garantía o aval al Estado, a sus entidades descentralizadas o autónomas ni a las entidades privadas no bancarias. Con este mismo fin, el Banco de Guatemala no podrá adquirir los valores que emitan o negocien en el mercado primario dichas entidades. Se exceptúa de estas prohibiciones el financiamiento que pueda concederse en casos de catástrofe o desastres públicos, siempre y cuando el mismo sea aprobado por las dos terceras partes del número total de diputados que integran el Congreso, a solicitud del Presidente de la República.” (el resaltado es propio)

Por lo tanto, se puede concluir que debido al COVID-19, Guatemala se encuentra en una situación excepcional, en la que el Banguat está autorizado para financiar al Estado.

Una vez que el Banguat acepte las condiciones y realice el desembolso, debe quedar claro de dónde provendrá este dinero. En las redes sociales se ha especulado sobre la inflación resultante de esta operación. Para que esto suceda, el Banguat debe imprimir más billetes, causando una fuerte devaluación de la moneda. Esto traería una crisis, aún mayor, dentro de la población, si se reduce el valor del poco dinero con el que cuenta la población para cubrir sus necesidades básicas. La emisión de billetes para cubrir esta compra de bonos estatales simplemente no es sostenible.

Las opciones que parecen viables son: adquirir un préstamo, emitir bonos o mantener estos bonos dentro del balance y negociarlos en el mercado secundario, el cual se entiende como la venta de estos títulos-valor a terceros, como instituciones financieras e inversionistas.

Banguat podría adquirir un préstamo con entidades internacionales para cubrir parte de esta compra. Esta es una opción viable, ya que las entidades internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y demás, dan acceso a fondos para los Bancos Centrales, sobre todo ante necesidades como las que se viven en estos días, a tasas accesibles y con facilidades de pago. Una complicación que podría existir con relación a esta estrategia es que Guatemala no será el único país solicitando fondos a estas instituciones, lo que puede provocar limitación en las cantidades a solicitar y un incremento en las tasas de interés que debe pagar el Banguat.

La emisión de bonos es una opción viable de parte del Banguat, ya que los bonos que emite regularmente el Banco de Guatemala tienden a ser muy cotizados por inversionistas institucionales, bancos, aseguradoras en el país y algunos inversionistas internacionales. Sin embargo, no se puede dejar de lado que el país realizó recientemente un recorte en las tasas de interés y que, con el estado actual de la crisis, Banguat no podría ofrecer una tasa atractiva en sus bonos como para colocar una emisión tan grande en el mercado.

Por último, la opción de negociar estos bonos como títulos-valor a través de mercados secundarios, como la bolsa de valores, también resulta viable y atractiva. El problema radica en las condiciones en que el Estado emitió los bonos: los intereses que paguen estos bonos no serán especialmente atractivos, debido a que el Gobierno no pasa por un momento de solidez financiera, ni demuestra una capacidad de repago muy sólida debido a la crisis que afronta. Esta opción se puede llevar a cabo en conjunto con las dos opciones anteriores, e incluso aplicar una combinación de las tres.

No nos dejemos llevar por especulaciones que nos hacen creer que el único recurso que tiene el Banguat para aportar al país es imprimir billetes. ¡Esto no es una serie de Netflix, en donde lo más fácil es imprimir papel! El Banguat posee muchas herramientas para rescatarnos sin necesidad de perjudicar la economía, esperemos que tome la mejor decisión.

*María Fernanda Villagrán es Licenciada en Ciencias Jurídicas, Abogada y Notaria por la Universidad Rafael Landívar.

*Felipe Cabrera tiene una Maestría en Banca y Regulación Financiera por la Universidad de Navarra y es Ingeniero Industrial egresado de la Universidad Del Valle de Guatemala.

Imagen destacada: Netflix.

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