Reflexiones sobre el coronavirus

Mis abuelitos tienen más de 75 años y están viviendo por primera vez una pandemia. Impacta. Es un evento único y con un sinfín de repercusiones prontas e inmediatas y otras venideras y paulatinas. El orden mundial tal y como lo conocemos hoy cambiará; desde la familia hasta la infraestructura internacional. El mejor modo de darse cuenta de ello es analizando los cambios que hemos tenido a nivel personal en los últimos días, que van desde las prácticas familiares, sanitarias y sociales hasta los impactos financieros, laborales y religiosos.

Muchas familias han logrado darle otra vez el valor y reconocimiento a la unión y el amor que se deben tener unos por otros; valores básicos para conformar una base sólida para la sociedad venidera. En otros casos, han comprendido que deben darle un punto y aparte a algo que funcionaba por pura monotonía. Otros, que verdaderamente lamento, han perdido en cuestión de instantes a un ser querido sin poder siquiera tener la oportunidad de despedirlo como hubiese merecido, ya sea directamente por el coronavirus o indirectamente por enfermedades que requerían atención, pero que por la emergencia no tuvieron su espacio.

El ámbito laboral tendrá un impacto severo en su modus operandi. Muchos negocios dejarán de existir no por el grave impacto económico, que evidentemente muchos no soportarán, sino por el cambio en la estructura preferencial de las personas. Los más reconocidos a simple vista son aquellos que necesiten una vasta cantidad de personas en espacios reducidos, léase restaurantes, discos, bares, gimnasios, etc. Las preferencias caminarán hacía una vida más aislada donde las oportunidades se verán resplandecer en el servicio a domicilio y el comercio en línea.

La economía tendrá una grave contracción que requerirá de esfuerzos del gobierno y el sector privado, donde ambas partes deben comprender la importancia de diluir el impacto y no sobrecargarlo en una parte de la sociedad, para que la recuperación sea de una manera pronta y no tan dañina. Este debe ser sostenido. El sistema político forzosamente debe transformarse, abriendo una oportunidad para fiscalizar los cambios que realice; de lo contrario, la corrupción encontrará su camino como siempre lo ha hecho.

El sistema internacional, que ya estaba teniendo problemas con la unión entre países que se venía dando, camino un poco atrás hacia más medidas aislacionistas. Además, se abrió una oportunidad para que muchos países puedan figurar de manera diferente, obteniendo más alcance e intensidad en el poder que puedan ejercer. China, posiblemente está ante un gran freno al impulso que traía desde hace unos años atrás. Deberá hacer un esfuerzo bastante grande para que por lo menos no pierda el estatus que ha obtenido.

Considero que más cambios vendrán, unos bastante evidentes y otros que no, pero el meollo de todo estará en cómo se adapte, renueve y reinvente el mundo, desde el ámbito personal hasta el internacional. Nuestra sociedad dejará de ser la misma, esperemos que esta pandemia nos lleve hacia un mejor sitio del que estábamos. Yo sé que así será.

 

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