Colombia, el riesgo es que te quieras quedar

La «Tierra del Olvido» es un país lleno de lugares increíbles por visitar y que lo tiene prácticamente todo. El verdadero riesgo al visitar Colombia es querer quedarse.

Luis Fernando Salazar

Hace unos 20-25 años, era difícil pensar que un trayecto terrestre entre Bogotá y Medellín, las dos ciudades más importantes de Colombia, se podría calificar como seguro. Ni hablar de traslados entre otras partes más alejadas. Hoy, Colombia es un país que ha cambiado mucho. Está lejos de ser un paladín de la seguridad, pero ya no se compara con lo que se vivió hace un par de décadas.

«Colombia, el riesgo es que te quieras quedar», fue una campaña dirigida al exterior para promover el turismo durante la administración del expresidente Álvaro Uribe. El objetivo de la campaña fue mostrarle al mundo los avances de Colombia, sobre todo en materia de seguridad. Y es que existen muchas creencias negativas en torno a Colombia, pero luego de un par de semanas recorriendo su territorio, regresé verdaderamente entusiasmado con todo lo que conocí.

Campaña de turismo de Colombia

Una de las experiencias más importantes que llamó mi atención es lo baratos que son los vuelos internos. Por unos 50 dólares (quizás menos), se puede volar de Bogotá a cualquier parte del país. Esto contrasta con lo caro que es volar en Centroamérica, no digamos con los vuelos internos en Guatemala. Lo que se necesita en la región son aerolíneas de bajo costo. En Colombia las tres más populares son Latam, Viva Colombia y Wingo (propiedad de Copa), las cuales contrastan con los altos precios de Avianca y de la propia Copa.

Esperando el vuelo Bogotá – Santa Marta en el Aeropuerto El Dorado

El viaje con mi papá empezó con un vuelo de Latam (una aerolínea con un excelente servicio) de la capital colombiana hacia Santa Marta, la capital del departamento de Magdalena. ¿Por qué Santa Marta? Porque es la ciudad más cercana al Parque Nacional Tayrona, una reserva natural con playas muy bonitas. También se puede visitar la «Ciudad Perdida» (la cual me quedó pendiente) y los buenos restaurantes de la zona turística. También es famosa por ser el lugar de nacimiento de Carlos Vives, Radamel Falcao García y el «Pibe» Valderrama. Igualmente es reconocida por ser la ciudad donde falleció el Libertador Simón Bolívar.

Mientras estuve en las playas del Tayrona, hubo varias cosas que llamaron mi atención. La primera, es que buena parte del parque está administrada por indígenas, quienes son difíciles de ver, pues viven en áreas alejadas.

También me pareció curioso que varios de los vendedores de la playa nos contaron que habían vivido en Venezuela. Luego de toda la crisis provocada por el socialismo, la migración a Colombia no fue solo de venezolanos, sino también de colombianos que crecieron en el país vecino. Santa Marta, y el departamento de Magdalena, cercano a la frontera, es una de las regiones de Colombia que más migración venezolana ha recibido, la cual en muchos casos lamentablemente representa más delincuencia.

Venezolana vendiendo bolívares en las calles de Santa Marta

Al conversar con los vendedores en la playa, me quedó claro que muchos identifican el fracaso de Venezuela con la muerte de Hugo Chávez. Es decir, que el culpable, según la impresión de muchos, es Nicolás Maduro. Y eso es lo terrible en Latinoamérica; seguir creyendo que el autoritarismo <es bueno> mientras «regala» cosas, aunque la corrupción y la miseria aumenten en el largo plazo, sin darse cuenta que el problema real es el estatismo y colectivismo.

Dejando a un lado las creencias equivocadas sobre el socialismo, también me impresionó lo inteligente que son los colombianos en general. Casi con cualquier persona que uno conversa tiene una opinión sobre política y economía, y aunque a veces sean equivocadas, es un hecho que el colombiano promedio tiene una capacidad admirable para analizar su entorno.

La siguiente parada fue Barranquilla. Como diría Shakira, fuimos de <Santa Marta hasta la Arenosa>. A Barranquilla se le conoce de esa manera porque en algunas épocas se llena de arena, usualmente debido a la brisa de la costa colombiana. No es una ciudad con mucho atractivo turístico, al menos si no hay partido de la Selección Colombia, pero es un puerto muy importante para el comercio.

Condiciones para asistir al Metropolitano a los partidos de Colombia | RCN  Radio
Estadio Metropolitano Roberto Meléndez, hogar de la Selección Colombia. Fuente: RCN Radio

Barraquilla también representa un punto medio entre Santa Marta y Cartagena, (aproximadamente a dos horas de cada una), por lo que es una buena parada si se hace un viaje terrestre en la región.

El tercer destino de nuestro viaje, Cartagena, definitivamente es de visita obligatoria, es la joya de la corona del turismo en Colombia. Es una combinación entre la historia colonial, que se puede ver en la excelentemente preservada Ciudad Amurallada, y lo moderno, pues tiene varios edificios como cualquier urbe desarrollada. Existen varios buenos restaurantes y hoteles, siendo un lugar icónico «Café del Mar», el cual, irónicamente, no ofrece café en su menú.

Café del Mar

Al recorrer la Ciudad Amurallada, al menos con un buen guía, destacan las maravillosas casas de las personas más acaudaladas de Colombia, tales como la hija de Fernando Botero y de Tatiana Santo Domingo (heredera de uno los grupos empresariales más grandes de Latinoamérica). Su abuelo, Julio Santo Domingo, llegó a ser accionista mayoritario de empresas como (por mencionar algunas): Caracol Televisión, el diario El Espectador, y de Grupo Bavaria, que produce las cervezas Club Colombia, Águila y Póker (entre muchas otras marcas).

Plaza de Toros reconvertida en un centro comercial dentro de la Ciudad Amurallada
Atardecer en Cartagena

Tampoco pasa desapercibida la casa del Premio Nobel Gabriel García Márquez, uno de los mayores exponentes de la literatura hispanoamericana, y sin duda uno de los colombianos más destacados de la historia, lo que le vale estar en el billete más utilizado (50 mil pesos). Aparte de ser un gran escritor, también fue gran amigo del criminal Fidel Castro. Con una vida llena de riqueza, ¡así sí está bonito ser socialista!

Gabriel García Marquez en el nuevo billete de 50,000 pesos de Colombia •  Economía y finanzas • Forbes México
Billete de 50 mil pesos colombianos

El Castillo San Felipe de Barajas es otro de los lugares icónicos que se deben visitar al ir a Cartagena. Fue construido en el siglo XVII por los españoles, y en 1984 fue declarado como Patrimonio de la Humanidad. La vista de la ciudad desde el punto más alto del castillo es espectacular.

Vista de Cartagena desde el Castillo San Felipe

Las playas de Cartagena, por otro lado, no tienen mucho de especial. En contraste, las que sí valen la pena visitar son las de Isla Barú, ubicadas aproximadamente a una hora vía terrestre. No le tienen nada que envidiar a las mejores playas de las islas del Caribe.

Cartagena y sus alrededores son una muestra de la historia de Colombia, centro del Virreinato de la Nueva Granada, a donde llegaron europeos acompañados de esclavos. La canción «La rebelión (no le pegue a la negra)» lo resume:

En los años, 1600
Cuando el tirano mandó
Las calles de Cartagena
Aquella historia vivió…

Un matrimonio africano
Esclavos de un español
El les daba muy mal trato
¡Y a su negra le pego!¡Y fue allí!
¡Se rebeló el negro guapo!
¡Tomo venganza por su amor!
¡Y aún se escucha en la verja!
¡No le pegue a mi negra!

La diversidad de Colombia es bastante notoria. Desde colores a piel hasta los acentos, de ciudad en ciudad se ven cambios importantes. Por tal razón no existe tal cosa como un <acento colombiano>, el cual suele confundirse con el acento paisa, o del Departamento de Antioquia (el cual me quedó pendiente de conocer).

El recorrido lo hicimos en una SUV Renault, la cual, por cierto, es la marca de vehículos más vendidos en Colombia, seguida por Chevrolet. Esto se debe a que Renault tiene una planta de producción en Envigado desde 1970. General Motors también tiene una fábrica de vehículos en Colombia. Debido a esto, no es posible importar vehículos usados (rodados).

Renault-Sofasa celebra 50 años de su Planta de Producción en Colombia
Celebración de los 50 años de la fábrica de Renault en Colombia el año pasado. Fuente: https://www.elcarrocolombiano.com/industria/renault-sofasa-celebra-50-anos-de-su-planta-de-produccion-en-colombia/

Del viaje por tierra, también fue llamativo ver que casi todas las carretas (por muy pequeña que fuera) tienen peaje. Esto me parece lo más justo, pues el camino lo paga el que lo usa, y libera recursos para que el Estado pueda dirigirlos a otras causas. Además, hace que la calidad de la infraestructura sea mejor.

En mi opinión, todas las carreteras de Guatemala deberían tener peaje, ya el Estado ha demostrado ser incapaz de mantener las carreteras en buen estado. Seguir encargándole al gobierno una mejor infraestructura es pedirle peras al olmo. Tener malas carreteras, puertos y aeropuertos le resta competitividad al país, disminuyendo las posibilidades de atraer inversión extranjera y de generar más empleo. Asimismo, nos representa traslados más lentos, algo que nos roba a los guatemaltecos el recurso más escaso: el tiempo. El desarrollo y mantenimiento de infraestructura es mejor dejarla en manos de empresas privadas.

El siguiente traslado que hicimos fue un vuelo Cartagena – Cali, nuevamente en Latam. Volar en Colombia es como tomar un bus, y los aeropuertos de estas dos ciudades lo demuestran, pues parecen terminales de buses (no porque sean malos, sino porque son bastante sencillos). Sin este mercado aéreo tan desarrollado, sería muy complicado moverse en un país tan grande.

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Así de grande es Colombia

Lo más impresionante de ver Cali desde el aire es la cantidad de caña de azúcar que está alrededor de la ciudad, particularmente al oeste, por el Aeropuerto de Palmira. La caña forma parte de la cultura de los vallecaucanos, y esto se refleja en canciones como «Cali Ají«.

Valle del Cauca desde el avión
Carretera del Aeropuerto a Cali
Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, que sirve a la ciudad de Cali

No hay cañaduzal que se esté quieto
Y quiere que lo piquen
Pa’ que se vuelva aguardiente

¡Y fiesta!
¡Y rumba!
Y rumba que es la feria de la caña

Cali, la capital de la salsa, no es particularmente una ciudad turística, pero es un polo de desarrollo importante, siendo la tercera ciudad más grande de Colombia. Y escuchando tanta salsa, desde los taxis hasta restaurantes, es claro que lo que varía de región en región no es solo las costumbres, el acento y las razas, también es la música. Mientras que en lugares como Valledupar lo que manda es el Vallenato, y en Medellín quizás el reggaetón, en el Valle del Cauca la regla es la salsa.

Vista de Cali desde el Monumento Cristo Rey. La ciudad creció exponencialmente desde que le dieron la sede de los Juegos Panamericanos de 1971

Cali también fue la residencia de una de las personas con las mayores fortunas de Colombia, Carlos Ardila Lülle (Q.E.P.D.), quien también dejó una casa en la ciudad amurallada de Cartagena. Ardila Lülle, propietario de Postobon (empresa productora de las gaseosas más vendidas del país), los medios de RCN, dos ingenios y el Atlético Nacional, quedó inválido en 1988 luego de resbalarse en las escaleras que lo llevaban a la piscina en su casa en Medellín. Nunca volvió a caminar. El gran empresario Ardila Lülle falleció en agosto de este año, dejando unos 2 mil millones de dólares a sus herederos.

Miles de colombianos juran no volver a tomar gaseosas de Postobón -  Las2orillas
Algunas de las marcas del portafolio de Postobon

El recorrido turístico terminó con un vuelo Cali – Bogotá. En ese vuelo venía el actor que interpretó a «Óscar Cadena» en el Cartel de los Sapos. Aprovechamos para tomarnos una foto con él, y nos contó que iba a Bogotá para participar en la filmación de la próxima temporada de la Reina del Sur.

Fernando Chacón, actor que interpretó a Óscar Cadena
Encontramos en Bogotá al equipo de la Reina del Sur filmando una escena

La «Tierra del Olvido» es un país lleno de lugares increíbles por visitar y que lo tiene prácticamente todo. El verdadero riesgo al visitar Colombia es querer quedarse.

En la sala de espera para tomar el vuelo Bogotá – Ciudad de Guatemala
Entrada del Aeropuerto El Dorado Luis Carlos Galán Sarmiento

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